Lo mejor de la vida, de Rona Jaffe
20 Octubre 2009

Lo mejor de la vida se publicó en EE.UU por primera vez en 1958. Pese a ser un éxito de ventas en este país, nunca se había publicado en castellano hasta este año, en la editorial Lumen.
Y no es de extrañar, porque las historias de estas cuatro jóvenes de unos veinte años que se conocen debido a su trabajo en el grupo editorial Fabian no pasarían la censura en España. En esta novela, su autora narra sin tapujos la vida cotidiana de las mujeres trabajadoras en el Nueva York de los 50: sus sueños e ilusiones, sus fracasos, aquello que tienen que soportar… En el prólogo a la edición española, Rona Jaffe comenta “yo no sabía si las cosas que nos pasaban a mis amigas y a mí eran raras o no, así que me entrevisté con cincuenta mujeres para ver si habían tenido las mismas experiencias con los hombres, con el trabajo y con todas las cosas de las que nadie hablaba en público porque eran de mal gusto”.
A medida que vamos leyendo, se nos descubre qué es todo esto de lo que no se hablaba: el acoso laboral, p.ej, pero también y, por supuesto, el sexual: ¿cómo no iban a producirse escenas como la que Barbara tiene que soportar con el señor Shalimar si los hombres se creían superiores a las mujeres, y sobre todo, superiores a esas jovencitas? ¿Cómo no iba Shalimar a abusar de esa manera de ella si nadie, ni una sola mujer que hubiese soportado sus tocamientos, ni un solo hombre que lo hubiese sabido, había nunca hecho nada para impedir que continuase?
Pero también el aborto, al que una de las protagonistas se ve obligada casi sin poder decidir, puesto que lo hacen por ella. O el amor obsesivo, que conduce a un final trágico a una de nuestras protagonistas, y del que nadie parece ocuparse para proporcionarle ayuda; ni tan siquiera quien lo padece.
Desde nuestra perspectiva, los comportamientos y actitudes de Caroline, April, Gregg y Barbara, así como del resto de mujeres que trabajan en esa oficina, se nos presentan anticuados, trasnochados… Su obsesión por el matrimonio, o el mismo hecho de que algunas abandonen sus trabajos después de casarse para ser esposas y madres (las que más aguantarán lo dejarán en cuanto se queden embarazadas). Es esto, precisamente, lo que hace grande a esta novela: el que las mujeres de hoy en día podamos apreciar con claridad lo mucho que se ha avanzado en estos años. Si todo esto sucedía en los avanzados EE.UU de los años 50, ¿qué no pasaría en la España de la dictadura? Hoy en día, se nos hace imposible de creer que un jefe pudiese sobar y besar en público a una “subordinada” sin que nada suceda; o que una joven descubra que hay otras opciones en la vida para ella además de ser ama de casa (de todas maneras, su intención es combinar ambos aspectos, así que no es que sea revolucionaria del todo esta novela).
De las cuatro protagonistas, Barbara es quien se lleva mi admiración, mi personaje favorito. Pero tengo que reconocer que mi debilidad es Mike Rice: este hombre torturado, alcoholizado para olvidar, que vive su amor hacia Caroline carnal y sensiblemente al mismo tiempo; que no duda en confesarle que piensa en ella todas las noches y se excita con ese pensamiento, pero que, pese a todo, su relación será exclusivamente mental, que le propone sin pudor que piense en él a la misma hora y así mantengan una relación sexual tan ¿rara?; quizás no: era el cibersexo de los 50. Es, junto con David Wilder Savage, uno de los personajes masculinos más fascinantes de la novela.
Su estilo narrativo es descriptivo, con lo que los párrafos son breves y las frases, telegráficas. Comentando esta novela con amigas, algunas han criticado esto como uno de sus puntos débiles. No lo creo, teniendo en cuenta además que es la primera novela de la autora, y que la escribió en cinco meses, dice. Quizá este estilo responda a la necesidad de dar más importancia a lo que dicen los personajes que no a lo que hacen. De hecho, no lo es cuando es necesario entender y conocer sus actuaciones para poder comprender las consecuencias que de ellas derivan; o cuando nos deja involucrarnos en sus pensamientos y dudas. He de reconocer que las 150 primeras páginas se me hicieron difíciles y la cosa no me iba gustando, pero… cuando me decidí me la leí de un tirón (me encantan los domingos lluviosos que me permiten decir que me quedo en casa leyendo), así que está claro que engancha y satisface su lectura.
P.S: En 1959 Joan Crawford, Diane Baker y Hope Langue, entre otros, protagonizaron The Best of Everything (en castellano la titularon Mujeres frente al amor, que ya hay que tener narices), basada en esta novela. Los guionistas de la serie Mad Men han explicado que también se han basado en ella para sus guiones. Por cierto, la película es dificilísima de encontrar; pero, como más vale algo que nada, aquí va la canción principal.
Entry Filed under: Mis lecturas. Etiquetas: aborto, acoso, amigas, censura, lumen, novela, nueva york, obsesión, prólogo, romance, ronna jaffe.
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1.
Narayani | 13 Noviembre 2009 at 16:00
Estoy muy de acuerdo contigo en todo lo que comentas. En mi blog también he puesto mi opinión sobre el libro por si quieres verlo.
Para mí Mike Rice también es uno de mis personajes favoritos por su manera de pensar y de sentir. También Caroline me ha gustado, quizás porque me siento identificada con ella en algunos aspectos.
Yo también estoy buscando la película. A ver si consigo dar con ella
Buen post (aunque en mi opinión cuentas muchas cosas que si no lo hubiera leido aún no me habría gustado saber :-s )
Un saludo
2.
Ana | 7 Diciembre 2009 at 21:28
Ojalá tuviera tiempo y dedicación para leer tantos libros como tu lees Anabeliña, éste tiene muy buena pinta. Besotes. : )