Mujer desesperada en mudanza, primera fase

19 septiembre 2008 at 15:46 12 comentarios

Me mudo, así que… ¿dónde he dejado mi libreta de notas? Ah, aquí. Empiezo una hoja nueva para un listado nuevo:

  • Buscar cajas para meter todos los trastos:
  1. bajar al supermercado para pedirles que me guarden cajas grandes de cartón, que son para una mudanza;
  2. visitar uno por uno el resto de comercios de la calle para pedirles que me guarden cajas grandes de cartón, que son para una mudanza;
  3. pedirles a todos que las cajas no sean demasiado grandes, porque si no, luego, no voy a poder con ellas; soy una chica fuerte pero dudo que incluso el transportista pueda con un bulto que mide metro y medio y pesa cuarenta kilos; así que mejor repartidos: al fin y al cabo, voy a pagar por peso total, no por número de bultos;
  4. buscar por los contenedores de reciclaje de papel cajas de cartón que la gente, concienciada ella, haya tirado por esos contenedores; como muchos tienen conciencia ecológica (digo yo que para algo valdrán las campañas del ministerio ese de nombre de tan largo ahora), pero no cívica (para eso hace falta educación en valores cívicos), encontraré cajas sin doblar; pero iré de noche, furtivamente, para que no me vean los vecinos, que tengo todavía algo de sentido del ridículo…;
  • Comprar cinta de precinto y una precintadora, y un cuter…, o más bien, sólo la cinta de precinto, que la corto con un cuchillo o con una tijera…, ¿y la precintadora? ¿desde cuándo me he vuelto tan señorita?, hale a tirar de la cinta con las manos, como una campeona,
  • Llamar a una agencia de transportes; no tengo muebles, así que una empresa de mudanzas me cobrará un dinero que no tengo;
  1. agencia A: no transporta electrodomésticos;
  2. agencia B: ¡¡¡¡estáis pirados!!!! ¿cuánto? ¿por llevar unos poquitos bultos que casi no pesan nada? (bueno, pesarán en total algo más de ciento y pico kilos, de acuerdo, pero ¿cuántooooooooo?), ni hablar;
  3. agencia C: no hace mudanzas; que no, señorita, que eso es una mudanza no un transporte de mercancía; ni pequeña mudanza ni nada, que no; bueno, pues Vds se lo pierden, qué quieren que les diga;
  4. agencia D: a ver, depende, de si tengo camionero; ¿dónde?; ah, pues será que no, que pa ese día no tengo;
  5. agencia E: no hacemos transportes a particulares (¿y si me doy de alta como autónoma?);

y cuando ya estoy pensando en alquilarme una furgoneta de esas tipo transportista de los que hacen transporte de mercancía, me encuentro a la

agencia F: bueno, como conozco a tu padre (Señor, gracias gracias) cuando me coincida ir a esa ciudad donde vas a ir a vivir te llevo los bultos; sí, transporto electrodomésticos pequeños; pero no te los subo al piso; (da igual, que yo soy una machota y los subo yo solita; uno a uno, aunque tarde todo el día); y sí, te hago un precio; de acuerdo, entonces, quedamos en que me llamas dos días antes de venir a recoger los bultos.

  • Dar un repaso rápido por las estancias del piso y empezar a pensar qué meto en esos bultos que llevará el transportista y qué me llevo yo, que afortunadamente tengo un coche tamaño familiar y digo yo, que si muevo los asientos traseros, bajo los respaldos y tengo suerte y no me pilla la Guardia Civil de Tráfico, puedo ahorrarme un dinerillo llevando alguna cosita. Empezamos por el salón:
  1. libros: dos cajas gigantes (mecagoenla…, no compro ni uno más ya, así que tendré que dejar de leer el blog de Xocolata),
  2. discos compactos: caja y media (se acabó; no compro más música)
  3. televisor, home-cinema y reproductor de dvd, minicadena, descodificador de tdt, fotografías, cuadros, escabel, ordenador, impresora, almohadones de coña para el sofá (el de “eres un encanto” obviamente me lo llevo, que me lo han regalado mis amigas), la mantita del sofá (que me regaló mi hermana también se viene), palmatorias para las velas aromáticas y el inciensario, el cojín de masaje, el aparato de masaje para la cabeza, la lámpara de lectura, las estanterías (no, esto no me lo llevo, se lo regalo al próximo inquilino), las cajas de cd’s vírgenes, las carpetas de contratos y facturas, las luces del balcón para Navidad, las copas de vino para ocasiones especiales, la vajilla estilo retro para ocasiones especiales, las películas en dvd, ¿he dicho ya la minicadena, con sus altavoces?.

¡Señor, qué mareo! Mejor paso a la cocina, que seguro que no hay tanto…

  1. La nevera: ay Dios mío, cuánta comida; claro, como hice compra el otro día, que no pensaba en mudarme; bueno, pues a comerla…; y mejor no abro ya el congelador: helado, pescado, carne, cebolla picada… que no, que no, que no lo abro, leches.
  2. La despensa: latas de fabada, de callos a la madrileña, de atún claro C…, de mejillones R…; galletas de chocolate, galletas maría, galletas con forma de dinosaurio; cereales con fibra, sin fibra, con fibra y fruta; picatostes para las ensaladas; salsa roquefort, salsa de brécol; pasas sultanas; vino blanco, vino tinto, vino rosado, lambrusco, cervezas, refrescos, más cervezas (esto parece el piso de un soltero: comida enlatada y cervezas); lentejas ya cocidas; leche; harina para rebozar, harina para repostería, harina en general; salsa tártara; libros de cocina asiática, de cocina francesa, de cocina turca, de cocina…, para solteros, para vagos, para personas que viven solas, para mujeres ocupadas, para estudiantes…, de cocina rápida, de cocinar al microondas, de cocinar al microondas…, de postres, de ensaladas, de entrantes…
  3. La loza: vasos altos, vasos bajos, jarras para cerveza, copas para vino, platos hondos, platos llanos, platos de postre, lavafrutas…
  4. No quiero abrir la otra despensa ni la parte de menaje de cocina, porque además del café, el cacao, el té verde, rojo y rooibós, las sartenes, las fuentes, las ollas, las bandejas para dar servicio al libro de “comida para llevar en bandeja”, los tenedores, los cuchillos, las cucharas, las palas, la ensaladera (¿la?, ¡¡si tengo dos!!), el molde del bizcocho, el molde para la empanada, el rodillo (¿para qué narices me habré comprado esto si sólo hice empanada una vez en toda mi vida de soltera?), el cucharón, las tijeras, el sacacorchos, el cascanueces… ¡¡¡socorroooooooooooooooooooooo!!!
  5. El cubo de la basura, el cubo del vidrio y el del papel y el de los envases, la escoba, la fregona, el detergente, el lavavajillas, la lejía, el amoníaco, el papel de cocina, el cubo de la fregona, el suavizanteeeeeeeeeeeeeee…

Me voy a la habitación, que me está dando un vahído:

  1. el zapatero: diez baldas a cuatro pares de zapatos por balda, hacen un total de cuarenta pares… ¡Cuarenta pares de zapatos! Tengo que haber contado mal. Es imposible. Pero ¿yo quién me creo que soy? ¿Imelda Marcos?
  2. el armario: diez trajes, el doble de camisas, otro tanto de camisetas, seis o siete pantalones vaqueros, tres minivestidos, cuatro faldas (y menos mal que no me pongo faldas ni vestidos), varios pares de conjuntos de ropa interior, y muchas piezas sueltas de lo mismo; los pijamas no se cuentan con los dedos de las dos manos; sábanas, más sábanas, unas tres o cuatro mantas, el edredón nordico, la colcha de verano…;
  3. las mesitas de noche: lámparas, medias, calcetines, pendientes, collares, anillos, otro joyero, otro; las libretas bancarias, monederos que no uso… (Anotar en otra lista: no volver a pisar una tienda de complementos en lo que me queda de vida, y espero que sea mucho tiempo)

En fin, al menos la habitación se ha acabado. Échemos una ojeada rápida al baño:

crema de manos, crema facial de noche y de día, leche limpiadora, tónico facial, espuma para moldear el cabello, gel, gomina y cera para lo mismo, cepillo de púas, cepillo para alisar, cepillo redondo para moldear, keratina para proteger el cabello, espuma para lo mismo, gel para más protección, espray solar para seguir protegiendo el cabello del sol (debería tener una melena preciosa con tanto cuidado capilar, pero lo cierto es que no la tengo, así que habrá que anotar “dejar de comprar tanto producto de cuidado del cabello”), gel de baño de té rojo, gel de baño de aromaterapia, gel de baño de sales del mar Muerto, jabón de romero, de fresa y de menta, tres esponjas, productos de higiene íntima, exfoliante facial y exfoliante corporal, crema hidratante de áloe vera, crema hidratante normal, crema para depilar, cera para depilar, gel refrescante para piernas cansadas, exfoliante para pies, crema hidratante para pies, gomas para recoger el cabello y pinzas y horquillas, pintalabios, gloss, dos o tres tipos distintos de maquillaje, esponjas para maquillaje, polvos de maquillaje, pinceles, lápiz de ojos, lápiz perfilador de labios, rimmel, jsujekspajfao9dvhdnasjodvcfjanfcadvn aihvghofarywtiefgasebvnvbàpirfawedsxcv bhjnkfcodeijyhxgcvf bnbgkl

………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

Ostrás, me he desmayado al hacer el inventario. Ya decía yo que me estaba dando un vahído en la cocina. Creo que he acabado con esto, pero esto acabará conmigo, de eso estoy segura. ¿Estará todo? Bueno, lo que vaya apareciendo pues se irá incluyendo en un aparte. Ahora mejor me voy a descansar. Mañana empezaré a meter los trastos de mi vida en cajas para trasladarlos a otro piso en otra ciudad.

……………………………………………………..

Mierda, los peluches, los muñecos, los posters, los cuadros…

¡Cataplof! Mujer desesperada ha caído al suelo. SOS SOS

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Entry filed under: Mujer desesperada en mudanza, Revoltallo.

8 de agosto de 2006 (recordatorio) Adjetivos calificativos

12 comentarios Add your own

  • 1. anamá  |  19 septiembre 2008 en 17:00

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    jaaaaaaaaaaaajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajja
    juaaajuajuajuajajajajajajajajajajajajajaj
    jiiiiijijijijiji
    jujuju
    🙂
    Mucho ánimo! Si te digo que no se en donde he leido que una mudanza es la tercera causa general del estrés, después de “desgracia familiar” y “divorcio”…
    Joer Kaia, tu blog promete -y mucho- me he reído a dolor!
    Mucha tranquilidad y mentalidad zen, que aunque me río reconozco que menudo marronazo tienes con la mudanza!
    Saludos ^^

  • 2. listasdetareas  |  19 septiembre 2008 en 17:21

    ¿He mencionado los ocho o nueve juegos de toallas, las toallas grandes sueltas, las de lavabo? ¿Los chándales, pantalones deportivos cortos y largos, las camisetas de deporte, las zapatillas deportivas? ¿La bata de andar por casa? ¿La mascarilla facial de uva, de áloe, refrescante, relajante, antiedad…? ¿La mascarilla capilar? (¿He mencionado que debo de estar un poco obsesionada con mi pelo? Ni que tuviese una melena como la Cerezuela) ¿He dicho algo de la bici elíptica que me costó un riñón comprar y parte del otro montar yo sola, como buena mujer independiente que soy? y que tendré que desmontar otra vez yo solita. ¿He mencionado la plancha de la ropa, la del pelo, el secador…? Help, I need somebody, heeeeelp, pero no cualquiera, sino a alguien fortachón tipo Shrek o Superman
    http://es.youtube.com/watch?v=9ibX3TejlZE

  • 3. Kaia  |  19 septiembre 2008 en 22:42

    Vaya, 68 visitas en tres días. No está nada mal ¿verdad? Muchas gracias a todos por venir a verme. Y estaría bien que os animaséis a echarme una mano, ¿qué os parece? Animaos a comentar, no seáis tímidos.

  • 4. aliena  |  19 septiembre 2008 en 23:24

    jooooooooooo… te mudas…..Volver a tu tierra, disfrutar de tu gente, tener vida!!!!!!! (muy importante). Nueva etapa, nueva ciudad nuevo trabajo, nueva casa…. nuevas experiencias(en todos los sentidos..ummm). Lo malo de mudarse es la mudanza… Después todo es nuevo y todo está por descubrir y por disfrutar… Incluso encontrar esa camiseta que seguro habias metido en una caja de carton de metro y medio y 40 kg de peso,…jeje… Disfrutalo…

  • 5. Kaia  |  19 septiembre 2008 en 23:30

    Aliena, muchas gracias por venir. Tienes razón: lo peor de mudarse es la mudanza. Y sobre todo en nuestras circunstancias, ¿no te parece? Porque el día que tú te mudes, que estoy segura será antes de lo que te esperas, te pasará lo mismito que a mí: mudanza, trabajo antiguo y trabajo nuevo, todo junto. ¿Apostamos? Chica, tenemos que hacer lo posible para vernos antes de que me vaya definitivamente. Si no, siempre nos quedarán las videoconferencias :0)
    Y sabes que te espero allá donde vaya. Besos, tesoro.

  • 6. Xocolata  |  20 septiembre 2008 en 19:25

    Yo también me he reído mucho con tu post de hoy xD
    Sólo he hecho una mudanza en mi vida, (y espero que haya sido la última), porque yo creí que tenía cosas (y trastos) en casa de mis padres, ¡¡pero tú tienes para montar un bazar chino!! jajajaja.

    Es increíble la de cosas que podemos llegar a guardar, yo todavía tengo las habitaciones que no uso llenas de cajas con cosas que realmente no me sirven para nada, pero que me da muchísimo reparo tirar :/

    Bueno, espero que te vaya bien en esta nueva etapa de tu vida, y que sigas con el blog con tan buen humor como hasta ahora.

    Biquiños!!^^

    P.D.: Y a mí no me eches la culpa de todas tus cajas de libros, que mi blog lleva abierto apenas 4 meses, todo eso ya lo tenías de antes xDDD

  • 7. Kaia  |  20 septiembre 2008 en 21:28

    Ja ja ja, Xocolata, la verdad es que pensaba volver a mudarme en un par de años, pero tal y como está yendo esta, creo que esperaré al menos cinco. O dejaré todo en el piso que alquile con los nuevos inquilinos como usufructuarios; así que llegaré a un acuerdo con mi nuevo arrendador para que una parte de lo cobre por el alquiler cuando me vaya me lo pase a mí, por uso del menaje de cocina, libros y discos, tv y demás artilugios electrónicos.

  • 8. Danilo  |  21 septiembre 2008 en 22:11

    mira, yo prefiero no pensar mucho en mi mudanza, que también me toca ya, pero lo que es cierto es que pienso aprovecharla para tirar mierda a espuertas, después de 8 años viviendo solo en esta casa, tengo para llenar un camión de trastos estúpidos, recuerdos de cuando era niño, mecheros de no sé donde, tarjetas de yoquesé, apuntes de la facultad que no he tirado porque, oye, nunca se sabe, botes de pintura a medio usar, ropa que no pongo desde hace 3 ó 4 años… la vida, en cierto modo, no deja de ser un cúmulo de mierda.

    un abrazo fuerte!

  • 9. Kaia  |  22 septiembre 2008 en 21:33

    ¿Sabes qué pasa, Danilo? Que todo eso que comentas yo ya lo hice en mi anterior mudanza. Esta es la segunda en casi dos años. Y he aprendido que, como haga una tercera, lo regalo todo y me llevo sólo lo que pueda meter en tres maletas. En casa de mis padres, en la anterior, dejé casi toda mi vida pasada: recuerdos, albumes de fotos, todos mis libros (y tengo muchos, la mayor parte sin leer todavía), los apuntes, mi tesis… Todo esto lo he acumulado aquí. Excepto los discos, que me los había traido todos y me llevo unos cuantos más, es cierto.
    De todas maneras, recordad que todo eso puede estar exagerado. O no. Puedo tener todo eso. O no… Besos. Relájate y disfruta este momento. Puedo asegurarte que cada mudanza es irrepetible. Gracias a Dios. 😉

  • 10. María José  |  10 septiembre 2010 en 23:57

    JAJAJAJAJAJAJAJA, tremenda.. qué bueno, cuanta realidad en tus palabras… me encantan muchas cosas sobre todo lo de la precintadora, so pija!!! jajajaja , lo de Imelda Marcos y los productos de cosmética mejor no lo comento. 🙂 biquiños.

  • 11. Kaia  |  12 septiembre 2010 en 16:51

    Pues si te ha gustado este, nena, busca… porque creo recordar que escribí tres más, jajajajaja… segunda, tercera y cuarta fase… Biiiiiiiicos

  • 12. K. Gregorovius  |  15 septiembre 2010 en 15:06

    Eu estou abraiado co tema das caixas de cartón.
    Come é posible que algo tan necesario e tan demandado non se ofreza no comercio?
    Esas marabillosas caixas de cartón dos supermercados … cada vez que estou de mudanza as miro con auténtica lascivia. Pero non adoito pedir que me traian a compra a casa, e quedo sen elas.
    Nas mudanzas, sacalas dos contedores ou coller das que están tiradas fóra, limpalas …
    E non só para mudanzas, son extremadamente útiles para organizar o maleteiro do coche, o trasteiro …
    Como é posible que unha persoa non poida mercar unhas poucas?
    Mentres non rompen gárdoas como cousas preciosas. Unha caixa de cartón de entre 20 e 100 litros de capacidade, enteira e limpa, é un obxecto de valor incalculable!

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