Sábado atiborrado de desesperación

26 octubre 2008 at 17:56 4 comentarios

Un sábado de mucha venta, póngase Navidad, en un establecimiento comercial atiborrado de gente deseosa de consumir.

Todo está aparentemente normal. Son las doce del mediodía y desde las nueve, que abrió sus puertas, todo funciona bien. De repente, una voz dice: “las tarjetas no pasan”. “Jefa, jefa, no están pasando las tarjetas y se ha apagado la luz verde del terminal de caja” (en adelante, tc).

-Bueno, pues pásalas por el datáfono.

-Por el datáfono tampoco pasan.

-Imposible, el datáfono es la solución de emergencia. Si todo lo demás falla, los datáfonos van por líneas independientes.

Cada uno de los dos con su línea, dicho sea de paso, por si una de las dos se cae.

Y efectivamente, no funcionan las tc, ni los datáfonos ni nada. Así que a la jefa decide esperar cinco minutos, con la vana ilusión de que sea una caída momentánea de las líneas y que se recuperen de manera rápida. Al fin y al cabo, la semana pasada se cayó la de otra compañía que provee de telefonía e internet. ¿Por qué no puede ser que esta vez nos haya tocado a nosotros? Sale de la tienda y ojea los establecimientos vecinos a través del escaparate. Parecen funcionar con normalidad. M…

Pasan los cinco minutos y hasta diez. Y finalmente no queda más remedio que telefonear a la compañía que realizó la instalación de las líneas telefónicas. MIentras tanto…

-Lo siento, caballero, pero no puedo cobrar con tarjeta… No, es que no van las líneas. Se ha caído la red. Si puede ser en efectivo… ¿sí?. Gracias.

– No podemos cobrar con tarjeta.  -¿Con ninguna? Porque a ver te doy esta otra… -No, con ninguna, es un fallo de la red. – Y entonces… ¿no te puedo pagar? -Sí, en efectivo. -Pero yo quiero pagarte con tarjeta. -Ya, pero es que con tarjeta no le PUEDO cobrar; no es que no QUIERA, es que no PUEDO. -Pues entonces no me llevo nada. -Pues entonces no se lo lleve. Lo siento.

-¿Me va a pagar con tarjeta o en efectivo? Es que no va la red y con tarjeta no podemos cobrar. No, no va ninguna. Hay un cajero doblando la esquina, a la derecha. Sí, se lo dejo aquí apartado. Gracias.

-Disculpe, no podemos cobrar con tarjeta. Sí, si quiere volver más tarde, se lo dejo separado. Sí, no, no se preocupe. Gracias.

-Es que no podemos cobrar con tarjeta. De ningún tipo de tarjeta. Ya, pero qué quiere. No, no van las líneas. Oiga, pues déjelo entonces. Sin problema. Que no le puedo cobrar… Qué más quisiera yo, pero no pasan las tarjetas… Hale, pues déjelo ahí. (Petarda mema imbécil)

Mientras estas conversaciones se repiten en las cajas, la encargada está intentando hablar con el Servicio Técnico. Desde el central de su ciudad no lo pueden solucionar, no saben dónde está el problema. Lo pasan a Madrid. Pasa una hora. En Madrid tampoco consiguen localizar el problema. Lo remiten a Barcelona.

-Oye, que me da igual que si es el técnico de Cuenca, pero que llevamos desde las doce y son las tres de la tarde, coño…

Cuatro de la tarde.

-Jefa, jefa, te llaman del servicio técnico desde aquí…

– ¿Sí? Pues verás … Como te habrán indicado tus compañeros, se ha ido la red y no funcionan ni los datáfonos ni las tc. Hombre, supongo que línea telefónica hay, si no no estaría hablando contigo (pensamientos internos de una: ¿y esto es el servicio técnico? Dios me coja confesada). Ayer, las definitivas se instalaron ayer. Sí, los datáfonos también. Hombre, supongo que sí, que están todos los cables en su sitio. Los instalastéis vosotros. Tú, si concreto más el hecho. Pues hace cuatro horas, desde las doce. Si, ya sé que hoy es sábado. Desde luego, no se va la red un martes. Y tengo la tienda a tope. ¿Tú sabes qué día es? No, no puedo cobrar por datáfono, ya te lo he dicho. Sí, ya sé que es raro, que si hay línea el datáfono debería funcionar. Sí, ya sé que los datáfonos se han instalado precisamente para esto. Si lo sabré yo, no te digo. Ya sé que tenemos un problema. Vamos, si lo sabré yo… (no te digo p’al chaval este). ¿Cómo? Ah no sé. Supongo que donde tú lo dejaste preparado. A ver, espera que voy…

Y ahí que me voy al cuarto donde están todos los cables de telefonía, internet y varios.

-Sí, veo los cables azules. Sí, veo el router. Está encendida la luz verde fija de “on” y parpadean dos lucecitas verdes. ¿Lo apago? En el interruptor, sí, no soy tan tonta. Aunque a lo mejor le pego una patada… Ya está apagado, y ahora ¿qué? ¿qué te cuente algo? MECAGO EN LA PUTA OSTIA, ESTOY HASTA LOS COJONES DE ESTA MIERDA. ¿Lo enciendo ya? Vale, gracias. Compruebo si va… Ameliaaaaaaa, ¿va la tc? … No, no va. Pues no yendo, qué quieres que te diga. No pasan. ¿Y los datáfonoooooooooos, Ameliaaaaaaa? … No, tampoco. ¿Que vea el cable rojo que sale del router y va al cajetín que tuvo que poner tu compañero ayer? No hay ningún cable rojo. Hay uno malva en el router y no va al cajetín, sino al otro armario. Vale, lo quito del armario y lo subo hasta el cajetín del adsl. Espera, que me tengo que subir a la escalera. Y tengo dos problemas: uno, tengo vértigo; dos, ¿quién narices me habrá mandado a mí venir hoy en faldita y con tacones, si yo siempre llevo pantalones y zapato plano? ¿A cuál cajetín? Al que instaló ayer. ¿Y cuál es el que instaló ayer, si me haces el favor? Ah, claro, ya sé que no puedes verlo, pero yo no lo sé, Probaré en este primero, que con mi suerte no es. Ameliaaaaaaaaaa, ¿va ahora? … Mierda. Pues en el otro. Ay, ay, que me caigo. Esto ¿dónde coño se mete? Aquí. Uf, buf, af, mm, aquí va. Ameliaaaaaa… Ah, ya va… Las cajas ya van. A ver los datáfonos. Un segundo, eh, que voy a ver los datáfonos… (y voy despotricando y soltando tacos por lo bajo para que los clientes que atiborran la tienda no me oigan; mascullo palabrotas, además, que dañarían los oídos incluso poco sensibles). Este lo cambio y lo pongo aquí y paso los cables por aquí, porque según tú el instalador lo puso mal. Y este aquí. A ver… Vamos a probar, señora, a ver si su tarjeta pasa… Ajá, ujum, sí, vale, pasa… Sí, todo está correcto por ahora. Sí, vale. Cualquier cosa te llamo. El teléfono directo tuyo, ¿cuál es? Eh, espera… Dime, Amelia… No van otra vez…¡¡¡¡ no van otra veeeeeeeeeeeeeez!!!! Un minuto, sí, aguardo un minuto. Tic tac tic tac tic tac. Apago aquí, enciendo allí, tic tac tic tac… Ahora ya van otra vez… Cualquier cosa te llamo.

Cinco de la tarde de un sábado de un jornada de consumo exacerbado.

Anuncios

Entry filed under: Revoltallo.

Bueno, no es el Hotel Batignolles Villiers, pero es lo que hay… José Carlos tiene adrenoleucodistrofia

4 comentarios Add your own

  • 1. Xocolata  |  26 octubre 2008 en 21:33

    >_< Madre mía, yo diría que ese Sábado se complementa idealmente con el Sábado de mi blog. Si es que ya lo dice Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal… y si es Sábado ni te cuento :/

    Bueno, espero que al final todo se arreglase, al menos que no vuelva a repetirse. Regálales un San Pancracio o algo, pobrecit@s XD

    Biquiños!!^^

  • 2. Kaia  |  26 octubre 2008 en 22:20

    Casi todo se arregló. Lo cierto es que hubo que cobrar por datáfono toda la tarde, con lo lento que eso es. Imagínate cómo me quedaron mis piececitos después de seis horas sólo moviendo la parte superior del cuerpo del teclado de caja al teclado del datáfono y al cajón donde se guardan los tiques.

  • 3. Ele  |  28 octubre 2008 en 0:13

    Si no lo veo, no lo creo. En tu blog un vídeo de Ska-p. Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas…lolailo, lolailola.

  • 4. Kaia  |  28 octubre 2008 en 13:58

    Es que poseo una cultura musical inmensa, jajaja
    😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


El contenido de este blog es ficticio. O no, en algunos casos. Sea como fuere, leedlo como lo que es: un entretenimiento para mí y para vosotros. Gracias.
Licencia Creative Commons
Tareas de la cotidianidad por Anabel Bugarín (Kaia) se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en listasdetareas.wordpress.com.

Cuánto te hemos contado.

Nos han visitado

  • 66,495 hits
Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo (Vicente Huidobro)
Rosa Regás, "Música de cámara", Ed. Seix Barral

Instagram

La cotidianidad del #verano es descubrir caminos. Dinosaurio disfrutando gozoso de la soledad matutina de la piscina, consciente de que esto se acabará pronto.
#vivaelverano #tdah #misniños #misniñoscontdah #dinosaur #pool #piscina #diariodemamabufala Este fin de semana no me enfado. #propositos Cuando hace buena tarde,  la calle principal de la ciudad se llena de gente paseando en #tareasdelacotidianidad

A %d blogueros les gusta esto: