Cosas qué hacer un domingo cualquiera

14 noviembre 2008 at 22:46 6 comentarios

theodore-roussel1muchacha-leyendo

Domingo, ¡qué hermosa palabra! Nombra ese estupendo día en que, si exceptuamos domingos y festivos laborables, la gente, en general, descansa. Ya sé, ya sé, están aquellos que tienen guardia, los de teléfonos de atención al cliente 24 horas, los médicos, enfermeras, los de las grúas, los policías, los camareros, los cocineros, los conductores de autobús, los barrenderos, las madres… Estos no descansan ni los domingos. Pero la gente obrera, en general, sí lo hace. Yo lo hago, excepto los domingos y festivos laborables. Y este domingo pienso descansar mucho. Exactamente pienso vegetar, dormitar, haraganear, hibernar, estar adormilada, traspuesta, amodorrada, apoltronarme, languidecer, holgazanear, vaguear, gandulear y reposar, básicamente esto último. Vamos, que no levanto ni para comer…

Pero me temo que ese maravilloso plan vital para este domingo que se aproxima tendrá que esperar, porque también tengo otras cosas que hacer y que no pueden esperar. Una mujer como yo, adicta al trabajo, y que dirige a un equipo de asesores fiscales, analistas de cuentas y auditores, en estos días, está ocupada catorce de las 24 horas que tiene el día en su trabajo. Así que el domingo se queda para eso que las revistas llaman “dedicar el día a una”,  y que en realidad se está refiriendo a una tortura sutil en pro de una determinada presencia física. A saber, esto es lo que tendré que hacer un domingo cualquiera, por ejemplo, este que viene (y no tienen por qué ser precisamente por este orden):

  1. exfoliarme entera: cara, cuerpo, pies; frotarme de arriba abajo con esos geles llenos de arenillas y de olores varios y que se suponen que me dejarán la piel limpia y sin impurezas;
  2. embadunarme de crema hidratante de cuello para abajo, para compensar el frotamiento anterior, y así efectuar el último paso para tener, no sólo una piel limpia y sin impurezas, sino además suave como el culo de bebé; sea como sea de suave el culo de un bebé;
  3. depilarme, básicamente porque si me pongo pantalones de ciclista y situamos mis piernas al lado de las de Óscar Pereiro, no se distinguirán las de chica de las de chico; en este caso, bueno, sí, porque las suyas sí que están depiladas y las mías parecen las de Lecquio; podría teñir el pelo que cayese si lo hiciese con otro sistema que no fuese la cera, y hacerme un jersey de pelo de llama;
  4. revisar la nevera, para hacer una lista de compra decente y tener algo más que pizzas, cervezas, refrescos de cola (no me pagan para hacer publicidad, así que no pienso citar marcas en este post); revisar si necesito leche, huevos, lechuga, queso, yogures… cosas básicas que estoy segura que me faltan;
  5. teñirme el pelo; cortármelo yo misma ya me parece excesivo, por poco tiempo que tenga para ir a la peluquería, pero esto si; un tinte de un color parecido al que llevo ahora y hala, a tapar las canas, que como siga así tendré el pelo más blanco que el traje del Papa; vamos, que no se notará la diferencia entre un acabado profesional y otro “made in casamía”;
  6. revisar mis cuentas corrientes por internet; ¡bendita sea la banca on-line! sea del banco que sea; sólo espero recordar mis claves y no encontrarme con un susto tipo “ah, sorpresa, saldo de tu cuenta corriente, 0 euros”, que siempre será mejor que “saldo de tu cuenta corriente, -200 euros”;
  7. comenzar a leer El misterio de Wraxford Hall, de John Harwood, publicado por Espasa; dice The Sunday Times que Wilkie Collins estaría orgulloso; en fin, creo que es demasiada responsabilidad para el pobre Johny, o para Wilkiecito, que se ha pasado un siglo olvidado y ahora de repente es el autor más citado para hablar de novela de intriga; pinta bien la novela, si hacemos caso a “Vende Wraxford Hall sin verla, quémala entera y ara la tierra con sal, si ese es tu deseo; pero jamás vivas allí”; madre, qué emocionante;
  8. poner una lavadora porque como siga así dentro de poco me encontraré sin ropa limpia que ponerme; no me quedan blusas, ni pantalones vaqueros limpios; no he llevado los trajes a la tintorería y los pantalones negros de vestir están ya pidiéndome a gritos que les dé un buen detergente; ya no me quedan calcetines limpios y menos mal que me gasté hace unos meses mucho pero que mucho dinero en conjuntos monos de ropa interior, que así, si me pasa algo y tengo que ir a urgencias, espero que el médico en el que se basan los de Urgencias, o Anatomía de Grey, se fije en mi monísimo sujetador morado y no en mis peludas piernas;
  9. y lo peor es que también tendré que trabajar: preparar los grupos del mes que viene, revisar ciertos datos de gestión… pero no importa, porque será domingo y podré tomar un cafecito caliente con leche y miel, o hacerlo en bata de casa, o en zapatillas;
  10. ir a comprar los periódicos y leérmelos todos sentada en el sofá;
  11. ver la televisión, aunque sean esas películaas de serie B que echan los domingos por la tarde; porque ¿qué sería de un domingo de invierno sin esas películas de amor o misterio basadas en las novelas de Mary Higgins Clark?
  12. ponerme el mp3 y escuchar música por un día y no las noticias en la radio, que ya estoy cansada de tanta crisis y recesión; sí, ya me he enterado de que Alemania ha entrado en recesión y que nosotros vamos de camino, pero es domingo por la tarde;
  13. hacer mucho sofing y que mis músculos se relajen tanto que me cueste levantarme;
  14.  prepararme para la semana que me viene encima pintando mandalas;
  15. y sobre todo, descansar descansar descansar.

No creo que este domingo tenga horas para que yo haga tantas cosas.

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José Carlos tiene adrenoleucodistrofia Estás aí, conmigo

6 comentarios Add your own

  • 1. Inés  |  15 noviembre 2008 en 19:13

    Hola, veo que tu vida desde la otra punta del país es intensa hasta los domingos, yo también tengo unos cuantos propósitos dominicales que creo que también son demasiados para solo una jornada, pero bueno, de vez en cuando no está nada mal frenar y dedicarse un poco a una misma.
    Espero que todo vaya bien,
    Un beso desde Castellón
    Inés

  • 2. Kaia  |  15 noviembre 2008 en 22:25

    Inés, qué gusto hablar contigo. Espero que todo vaya bien. Yo estoy deseando que llegue marzo para estar ahí de magdalenera. Este año no se me escapan las orquestas en las plazas. Y me recorro la feria alternativa todos los días. Besos, nena, a ti y al resto de las gemelis, tuya y de otras.

  • 3. xFactor  |  16 noviembre 2008 en 17:21

    si, a uno le gusta descanasa un domingo… sin embargo yo los ODIOO porque es el único dia en el que nadie trabaja en la bores de oficinas, y ese dia, tiene que ocuparse de los llabores de la casa.

    xFactor
    pasa por mi blog

  • 4. Ulises  |  30 noviembre 2008 en 0:29

    Hola Kaia,
    Pásate por mi blog, estoy buscando jefa y creo que tú me puedes valer.
    Nos vemos en Itaca, guapa
    http://desbarresinformaticos.wordpress.com

  • 5. Kaia  |  1 diciembre 2008 en 16:56

    Ja ja ja, pues no soy una jefa fácil de contentar, que lo sepas. Desde luego, no soy la rubia de tu blog.
    No haré calceta mientras vuelves a Ítaca.

  • 6. Ulises  |  2 diciembre 2008 en 21:47

    Siempre puedo echar mano del periodo de prueba. No te preocupes que ya estoy a punto de salir de Troya. No calcetes nada que llegaré para la primavera.
    Hasta luego Penélope!

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