Si apago la luz durante una hora, ¿qué hago yo con mi vida?

28 marzo 2009 at 23:01 3 comentarios

http://www.wwf.es/que_hacemos/cambio_climatico/la_hora_del_planeta_2009/

Hoy es el Día del Planeta, o la Hora del Planeta o algo así. No sé muy bien cuál es el título real. Es algo que se han inventado los ecologistas esos, los de WWF, los del osito panda, para que contaminemos menos o algo así. Según ellos, si apagásemos las luces durante una hora ahorramos energía (vaya, no puedo discutirles que en esto tienen razón), contaminamos menos y por tanto disminuimos la emisión de CO2. Todo esto por culpa de lo del cambio climático. Menuda chorrada. Pero si los que saben de esto dicen que de cambio climático, nada. Si ya lo dicen todos, que es una exageración. Jolines, si hasta el presidente de la República Checa ha escrito un libro desmontando las patrañas de los ecologistas, que lo presentó Aznar aquí en España. Y claro, con semejante padrino, está claro que es cierto eso de que el cambio climático es mentira.

El caso es que me están achicharrando hoy a todas horas con esto de apagar la luz y con eso de que hay que adelantar el reloj a las dos de la mañana (¿esto implica una hora menos de cachondeo esta madrugada?), que he decidido que sí, pesaos, que voy a apagar la luz. Pero, claro, ¿qué hago entonces? Si no puedo encender el ordenador, si no puedo ver la tele, si no puedo jugar con la consola… ¿Escuchar la radio? Tendría que comprarle pilas. ¿Poner música? ¿Una hora seguida? Acabaría escuchando clásica, seguro. ¿Ir a pasear? Buf, qué aburrimiento. Y además llueve. Salir a la calle, no, que tengo que maquillarme y no tendré luz suficiente. ¿Qué haré, qué haré? Paso de la ecología. Yo quiero navegar por Internet.

Se me ha ocurrido que mi hermana mayor está empeñada en que lea. Y me regaló hace poco una linterna y un libro. Siempre me regala libros, de hecho, la aburrida esta. Ella sí que no tendrá problemas con esto de apagar la luz. Le gusta salir a pasear, leer, y se pone el mp3 y se tira horas escuchando todo tipo de música. Es una tía rarita la Luci. Pues le preguntaré, que p’algo están las hermanas mayores, digo yo.

Me ha recomendado que me lea, por ser mi primera vez, uno facilito pero que engancha: El último catón, de Matilde Asensi. Dice que es de aventuras, y que si fuese una novela norteamericana, fijo que habrían hecho una película; que si las hacen de John Grisham, de esta también. Dice que va de una monja, y de un egiptólogo y de un guardia suizo (no, perdón, de la Guardia Suiza, esa que cuida del Papa), que siguen una serie de pruebas para entrar en una sacta que son los estaurofilaques, que van robando pedacitos de la Vera Cruz. Y no me ha dicho nada más: ni que es la Vera Cruz esa, ni porque tienen ese nombre tan raro que tuvo que escribirme en un papel, ni ná. Sólo que me iba a gustar un rato largo.

Y hasta fue a comprarme pilas para la linterna, de lo emocionada que estaba con esto de que me uniese a la hora de la Tierra y de que quisiese leer un libro. Y me regaló un marcapáginas de los suyos, de los que no deja a nadie. Si llego a saberlo, me pongo a leer antes, a ver si me presta el bolso ese chulo que tiene y que no presta a nadie.

Pues a las 20:30, como manda WWF, apagué la luz, subí la persiana a tope, descorrí las cortinas para que entrase la última luz que le quedaba al día y comencé a leer. Y no voy a contar mucho, salvo que sí: que me gustó. Que el ritmo es rápido, que es una novela de aventuras con muchas aventuras; que, aunque siguen una serie de pistas basadas en la Divina Comedia de Dante, no es un peñazo (pero que no pienso leerme la Divina Comedia esa); que la monja es una tía bien puesta; que el guardia es super serio, el pobre; que vaya vaya con el egiptólogo, que escondido se lo tenía; que menudo final, mira tú por donde; que no todos los que parecen malos lo son, desde luego, y que las apariencias engañan; que me he enamorado del sargento de la guardia suiza esa; que menos mal que mi hermana me compró pilas y pilas porque leyendo se  me pasó la hora y vinieron a recordarme como a las diez que ya podía volver a encender las luces.

En fin, que a ver si hacen más horas de estas para conseguir ahorrar energía, contaminar menos y concienciar a quienes no lo están o a quienes creen que no pueden estarlo (espero que la próxima vez en algún centro comercial o grandes almacenes o hipermercados se unan aunque sea simbólicamente, apagando una zona de luces: eso son empresas socialmente comprometidas);  porque además podré leerme otro de esos que tiene apartados para mí la Luci.

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La importancia de las cosas, de Marta Rivera de la Cruz Vaya semanita: sólo querría dormir siete días seguidos

3 comentarios Add your own

  • 1. beatriz  |  25 diciembre 2009 en 12:21

    No se si tienes hijos, si los tienes, ellos sufriran tu egoismo atroz. Eres un ser cuyo cerebro no ha evolucionado ni siquiera eres un animal ellos si respetan y tambien lo hacen los que han llegado a ser PERSONAS.

    espero que cese tu ceguera que tires tus orejeras y te alumbre la razon

  • 2. Kaia  |  26 diciembre 2009 en 0:25

    Caramba, Beatriz, qué lástima que no sepas comprender el recurso estilístico de la ironía. Te copio el significado que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da del término “ironía”

    (Del lat. ironīa, y este del gr. εἰρωνεία).

    1. f. Burla fina y disimulada.

    2. f. Tono burlón con que se dice.

    3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.

    No todo lo que se escribe en Internet es cierto, ¿sabes? Quizá deberías haber leído el comentario que sobre este blog aparece a la derecha, arriba del todo.

    Gracias por leerme, pese a que no he sido capaz de hacerte llegar el sarcasmo que intentaba mostrar en la entrada que has leído.

  • 3. data  |  31 diciembre 2009 en 23:18

    Uy! estoy de acuerdo, Beatriz no ha comprendido nada, estoy seguro que no ha leido algun otro texto tuyo, yo lo he encontrado muy divertido y tambien tengo amigos que, por desgracia, gastan energia inutilmente y no por eso son seres que no han evolucionado, simplemente es que no conocen el problema real y ahí estamos los demas para explicar bien las cosas, un saludo kaia.

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