Vaya semanita: sólo querría dormir siete días seguidos

1 mayo 2009 at 17:49 7 comentarios

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Hay semanas en las que estaría bien convertirse en Bella Durmiente, tumbarse en cama y esperar cien años a que el Príncipe Azul venga a besarte y así despertar de tu lindo sueño. En cien años, habrán pasado tantas cosas que todo estará ya solucionado; y lo que no lo esté, será porque no tenía solución y por tanto, tampoco valía la pena preocuparse, así que al menos nos habremos evitado los agobios.

Hay semanas en las que parece que todo le ocurre a una, en las que un día detrás del otro se suceden los infortunios, los pequeños problemas, las calamidades… Hay semanas en las que más habría valido que no hubiese llegado el lunes. Semanas como esta, en la que:

  1. tengo una reunión de trabajo en Madrid el martes, así que me despierto a las 5:00 am para coger un avión a las 7:00 para llegar a una reunión que empieza a las 10:00; me voy de esa reunión a las 18:30 para subirme a un avión a las 21:00 para llegar a mi casa a las 23:00;
  2. y para aparcar en el aeropuerto, que está en obras (¿hay en este momento algún aeropuerto que no tenga en obras el aparcamiento?), hay que dejar el coche a tropecientos metros; como no me doy cuenta de esto, tengo que dar la vuelta a toda la obra del Escorial, darle luces a uno que ha decidido desembarcar todas las maletas y la familia en medio de la salida, bajar a toda caña al aparcamiento, y volver a subir caminando hasta la terminal con mis taconcitos de varios centímetros y mis pantaloncitos ajustados que no me permiten mucha movilidad, que digamos;
  3. y además me tengo que descalzar en el control de entrada porque mis botas han decidido pitar; menos mal que aquí tienen patucos de plástico para no andar descalza; me guardaré un par para el aeropuerto de Barajas, porque si aquí pito, allí ni te cuento…, y no son tan amables de darme estos patucos de plástico;
  4. y efectivamente, en el control de entrada de la terminal 2 el amable guardia civil me recomienda, cuando comento que me pitaron las botas a la ida, que me las quite; vaya, como se nota que no hay gente: hoy me han ofrecido unos patucos de plástico;
  5. y cuando llego a casa, y empiezo a quitarme la ropa para darme una ducha superrelajante y meterme en cama, porque al día siguiente hay que levantarse temprano para ir a trabajar, suenan ruidos dentro del piso; demonios, ¿alguien ha entrado por el balcón?; y yo en bragas; suena el timbre: mi vecina de abajo, que viene a decirme ¡qué maja! que no tenemos agua; los pasos que se oían dentro de mi piso eran en realidad los suyos por el pasillo;  de paso me cuenta todos los problemas que han tenido para solucionar este asuntillo que traerá cola toda la semana; y yo mientras tanto, en bragas;
  6. y obviamente, no he podido ducharme, ni lavarme el pelo, así que voy a trabajar al día siguiente a) con el pelo recogido (nunca jamás creo que me haya visto nadie con el pelo recogido), b) sin ser persona, porque si después del ajetreo avionil de ayer no he podido ducharme para relajar mis músculos y mi cuerpo, no soy persona, c) con muy mala leche, d) y además está lloviendo;
  7. el miércoles me dejo abierta la portezuela del mueble de la cocina que oculta el microondas, y me doy un golpe con la frente cuando me dirijo a la nevera a buscar algo; “golpe” es una palabra suave; mecagoenla…, menuda ostia m’he pegao; tanto, que he arrancado de cuajo la parte inferior de la puerta del mueble; menudo agujero ha quedado; este tornillo no encaja ya ni dándole martillazos; ahora cada dos días atornillo de nuevo la puerta, porque como digo, ni a martillazos se queda encajado el tornillo que salió disparado;
  8. el chichón, rojo y hermoso, con tintes de herida de guerra, me durará casi diez días, ahí en la frente, bien marcado;
  9. una de mis compañeras de trabajo está de baja; ¿a quién le toca hacer el curro de las dos?; lo que supone, claro, más horas;
  10. se nos acumulan las cajas en el almacén y la oficina;
  11. y ¿qué sucede cuando me tomo unas horas libres para compensar las que hago de más?; en primer lugar, que el sistema informático se descompensa y se pone a hacer bonificaciones por compra de manera automática; en segundo lugar, que ponen una hoja de reclamaciones (en fin, tiene dos trabajos: uno, llevarla a Consumo; dos, volver de Consumo tal y como había ido); en tercer lugar, que no se permite la entrega de mercancía importante porque llegan después de la hora de entrega y, tras chantajes tipo que se está jugando con el trabajo de los demás, se amenaza con “ya veremos si la entregamos”; en cuarto, que me ponen una multiconferencia precisamente para cuando no debería estar; en quinto…;
  12. he cumplido un año más; y me he inflado a tartas de chocolate y pasteles;
  13. rompo una lentilla; así que hay que hacerse otras; esto tiene un lado bueno, así aprovecho para cambiarlas de una vez y revisarme la graduación; lo malo es que realmente me ha cambiado tanto que me doy cuenta de que no veo un burro a cuatro pasos con las gafas; así que también tengo que cambiarme las gafas;
  14. lo del agua resulta ser un problema serio que hay que solucionar antes de diez días, o si no nos cortan el agua a todo el edificio; ¿por qué siempre tenemos que pagar justos por pecadores?; si yo sólo quiero ducharme para ir limpita a trabajar, y lavar la ropita…; si yo gasto poquito;
  15. me hicieron daño los zapatos y creo que tengo un juanete;
  16. Dios mío, ¿cómo es posible que tenga esos pelos en el bigote, si me depilé la semana pasada?;
  17. la mermelada de fresa me salió líquida; gelatina de fresa más bien.

Pero al menos no se me ha roto ningún tacón de los zapatos, ni los pantalones, ni me he quedado sin gasolina, ni he rayado el coche por ningún sitio al menos que yo tenga conocimiento; las veces que el teléfono móvil se ha quedado sin batería no hubo llamadas importantes; aunque hubo que tirar la mayor parte de las hojas de la lechuga que tenía en la nevera, pude hacerme ensalada para comer cuando lo tenía planeado;

Yo sólo quiero tumbarme en el sofá, taparme con la manta y no levantarme hasta que pase esta semana.

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Si apago la luz durante una hora, ¿qué hago yo con mi vida? El Día de la Madre

7 comentarios Add your own

  • 1. anama  |  1 mayo 2009 en 21:17

    Jajajajajaja respecto al contenido del post… vaya semanita! Has de tener una buena capacidad de amortiguar el estrés, ha sido de órdago y espero realmente que puedas descansar como te mereces este fin de semana…
    Pero es que en cuanto a la redacción… desternillante!!!
    Enhorabuena por este post, es muy difícil hacer reir escribiendo y te aseguro que me he partido la caja leyendo esta entrada.
    Me ha encantado!
    Besazos ^^

  • 2. Patricia  |  1 mayo 2009 en 21:21

    Vaya una semanita, creo que lo peor de todo es no tener agua. Para mí sería lo peor >.<

    Espero que a estas alturas ya esté solucionado, del resto, paciencia que como decía mi abuela: las desgracias nunca vienen solas. A lo mejor ahora te vienen un cúmulo de cosas buenas, vete tú a saber 😀

    Bicos!!^^

  • 3. Kaia  |  1 mayo 2009 en 21:36

    Anamá, el sábado por la mañana trabajo. No te digo más.
    Patri, lo del agua es chungo, sí, pero imagínate que hubiera sido la luz. En este piso TODO es eléctrico, hasta los fogones. Eso hubiera sido el acabose. Y me temo que llegaremos a ello si pasa lo mismo con los contadores. El agua se va con garrafones a la fuente y ya está… Pero, si no hay luz, ni siquiera puedo calentarla…Aggggggggh.
    Y en serio que con las gafas estoy casi tan cegata como sin ellas.

  • 4. Guido  |  4 mayo 2009 en 11:59

    No te agobies. En verano podrás dormir siete horas, repetir la mermelada y disfrutar del relax que produce estar cerca de los amigos. Besitos.

  • 5. Kaia  |  5 mayo 2009 en 17:03

    ¿Sólo siete horas? Guido, cuando lleguen mis vacaciones quiero dormir diez horas seguidas de las veinticuatro que tiene el día, holgar (en todos los sentidos del término) otras diez y me quedan cuatro para descansar de tanto dormir y de tanto holgar en todos los sentidos cada día. Dios, no puedo esperar a que llegue mi primera semana de vacaciones.

  • 6. Jesús  |  11 marzo 2011 en 6:12

    Escribes muy bien. Sólo he leído está entrada de tu web y estoy enamorado: de tu escritura y la ilusión que creas con ella (porque ni una foto tuya encontré).

    Tengo 18 años y soy gilipollas. Espero que cuando lea todas tus entradas tu vida no sólo sea trabajar y aguantar a los demás, sino amor, pasión, literatura.

    Saludos.

  • 7. Kaia  |  11 marzo 2011 en 15:06

    ¡Muchas gracias, Jesús! Siempre me hace mucha ilusión que me digáis que os gusta lo que escribo.
    Verás, cuando leas el resto de entradas, que las hay más irónicas; otras, más pegadas a la emoción; otras, que intentan ser divertidas. Algunas parten de hechos concretos biográficos, pero la mayoría no, sino que salen de la observación. Espero que en ellas encuentres amor, pasión y literatura, como pides. Y espero, también, que te gusten tanto como esta, si no consigo que te gusten más.
    Un saludo.

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