No conozco otra razón para amar que amarte.

13 junio 2012 at 23:44 6 comentarios

Hace unos días, mi amiga Marta me formuló la siguiente pregunta: “¿Y cómo sabes que es amor?”

¡Coño! ¿Por qué supone que voy a tener respuesta yo a la eterna pregunta de la Humanidad? ¿Cómo sabes que es amor? Y se queda tan ancha esperando que le solucione sus dudas. “No tengo ni idea”, respondí, “no tengo ni idea”.

Pero me puse a pensar. En el avión, mientras estaba en la sala de embarque, en comisaría esperando a poner una denuncia, mientras estaba en la fila del supermercado, antes de entrar a trabajar, en el coche (pienso mucho mientras conduzco), mientras hacía curas a corazones rotos, pensé en una respuesta. En mi casa, me tumbé en el sofá, puse canciones románticas y pensé. ¿Qué es el amor?

Supongo que el amor, el Amor, es esa sensación de ternura que provoca otro ser humano en uno, esas ganas de acariciarle sin razón, de pasar la yema de los dedos por su piel en una suave caricia. Ese sentimiento que consigue que incluso cuando todo se derrumba una sonrisa llegue a tu cara, que se quiera volver a casa para sentarse a su lado, que no importa lo cansado que uno esté porque encontrará un momento para verle. Supongo que es ese afecto que incita a las mejores acciones, que calma el cansancio con sólo un gesto del otro, que nos mueve a emociones demasiado profundas. Ese que nos hunde si nos falta, que nos ocupa el día, que abarca el alma en un momento.

Pero si eso es lo que siento por mi hermana, o por mis amigos, o por mis sobrinos, supongo que no es eso.

Así que deduzco que el Amor son esas mariposas en el estómago, ese revoltijo de emociones contradictorias, de dudas, de subidas y bajadas, ese latir acelerado de corazón, ese cuestionario constante, ese pensar en el otro mientras se corta la lechuga para hacer la ensalada, esa ilusión constante de la espera, ese sobresalto cuando suena el teléfono y vemos un número en la pantalla. Ese bajar las escaleras sonriendo y dando saltos. Sentir el alma en eterna primavera.

Claro que eso también se siente cuando encontramos un nuevo trabajo o nos han dado los resultados de unos exámenes. Así que esto no puede ser el amor.

Entiendo, entonces, que el amor es sentir morirse por otro, ese arrebato que altera la sangre y la convierte en lava hirviente (qué topicazos, pero disculpen, creo que no voy a encontrar otra manera más adecuada que utilizar tópicos para describir este estado de ánimo), ese palpitar desbocado del corazón que agita la respiración, esa ansiedad por el cuerpo del otro. Me parece que se sabe si es amor si el deseo se extiende por alma y cerebro hasta invadirlo todo, hasta convertirse en un velo transformador que no se calma hasta que se posee lo deseado.

Pero, claro, hay quien siente esto por un par de zapatos con tacones de diez centímetros.  Así que esta revolución no puede ser el Amor ese.

Quizás, Marta, se sabe que es Amor porque se sienten mezcladas por momentos todas esas emociones. Porque es el conjunto de esos tres estados de conmoción, porque se arremolinan las inquietudes y temores y se combinan con las ilusiones, las esperanzas y los anhelos. Porque sentimos posibles las utopías. Porque una se liaría la manta a la cabeza y dejaría atrás pasados que pesan como losas y presentes insuficientes en busca de paz.

Quizás por esto último, Marta.

(El título de esta entrada no es mío, sino de F. Pessoa, que nació un día como hoy, 13 de junio, pero de 1888)

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Presentes y futuros: Desde la casa del lago III Arena en los pies

6 comentarios Add your own

  • 1. Helena Villar Janeiro  |  14 junio 2012 en 19:42

    É imposible saber que é, pero séntese e abonda. Precioso texto. É dos que a unha lle gustaría telo escrito. Parabéns!

  • 2. Despistado  |  14 junio 2012 en 22:45

    Yo estoy con Ortega y Gasset, el amor es un estado de hipnosis, un angostamiento del espíritu, una contracción y empobrecimiento del campo atencional. Aún cuando de suyo sea delicioso, no deja de ser una recaida a un estado de relativa infantilidad… Quizá por eso nos cuesta tanto definirlo.
    Muy buena la entrada.
    Un abrazo

  • 3. Kaia  |  15 junio 2012 en 17:38

    ¡Despistado! Jajajaja… Le quitas todo el romanticismo, pero tienes toda la razón. O mejor dicho, la tiene Ortega y Gasset.
    Muchas gracias. Un abrazo grande para ti también.

  • 4. Kaia  |  15 junio 2012 en 17:39

    Estou contigo: séntese, e chega con iso. As túas palabras sempre son un agasallo para min. Moitos bicos!

  • 5. Despistado  |  15 junio 2012 en 22:51

    La verdad kaia es que quería provocar un poco de polémica con la opinión de Ortega, con la que por cierto estoy bastante de acuerdo. Pero ya veo que va a ser que no… jajaja.
    Buen fin de semana.

  • 6. Kaia  |  16 junio 2012 en 12:55

    Me temo que yo también estoy de acuerdo con ella, jajajaja. Pero bueno, ese estado de infantilización es taaaan divertido 🙂
    ¡Buen fin de semana para ti también!

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