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Escribir de repente mientras observo su rostro.

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Y estoy aquí sentada enfrente de él, le miro y me pregunto ¿cómo hemos llegado hasta aquí?
La respuesta la conocemos ambos, claro.
Pero tampoco interesa tanto. Lo único que importa es que estamos los dos aquí.

10 marzo 2015 at 18:29 Deja un comentario

Queridos Magos de Oriente: Este ano…

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Anónimo oscense do s. XII

Queridos Magos de Oriente:

Como ser boa de todo todo o ano é moi difícil, o único que vos podo asegurar é que tentei portarme ben todo o posible.
Ben sabedes, queridos Magos, que non son persoa desas que se andan a queixar do malo que lle pasa. O malo e o bo son acontecementos que teñen que acontecer. Ben sabedes, tamén, que o meu é botar pra diante, que estar quieta non lle me gusta nada.

Así que vou pedir moito, un agasallo moi grande. Preparádevos, que aí vai: capacidades. Traédeme capacidades.

A capacidade de entender que hai cousas que teñen que ir despacio, e que non poden ser aceleradas. A capacidade de asumir que non poderei asumilo todo. A capacidade de parar, respirar, e volver a comezar de xeito diferente. A capacidade de idear maneiras distintas. A capacidade de amar moito e poder transmitir o moito que son amados. A capacidade de ensinar. A capacidade de contar ata cen. Ou ata mil. A capacidade de poñer paz. A capacidade de axudar a desenvolver talentos. A capacidade de facer entender. A capacidade de dar media volta. A capacidade de saber parar. A capacidade de saber seguir. A capacidade de comprender o que non podo cambiar. A capacidade de ter capacidades.

Tampouco é que vos estea a pedir tanto, non si?

1 enero 2015 at 14:21 2 comentarios

Aunque no crea en eso de que el Universo conspira.

Foto de Gustavo Marco en su perfil de Instagram, que puedes ver aquí: instagram.com/gustavomarcom

Foto de Gustavo Marco en su perfil de Instagram, que puedes ver aquí: instagram.com/gustavomarcom

Si mi cultura fuese la china, vería como señal de buenos augurios la llegada hoy de un paquete desde una ciudad del Mediterráneo. Justamente hoy, que ha sido un día de tantas decisiones tomadas. O si creyese en eso de la ley de la atracción y la fuerza de los buenos deseos. No creo en eso, vamos, pero sí, he dicho ya alguna vez (aquí), en que eso que llamamos “casualidades” es quizá una confluencia de fuerzas enfocadas a que el trabajo, los trabajos, den buenos resultados.

Ha sido este un año mezcla de emociones y confusiones y sentimientos. Desde quedarme en desempleo el año pasado tras tantos años trabajando como si la empresa fuese mía a meditar muy bien mi propio plan de empresa; desde comprobar cómo los currículos enviados ni siquiera obtenían una respuesta (no, no, no esperaba otra cosa; sé perfectamente qué sucede en la selección de personal, por algo yo me encargaba de eso; y sé perfectamente cuál es la situación laboral de este país y qué falla -o sobra- en mi C.V), hasta una mudanza a tantos kilómetros lejos de mi casa. Desde crear una familia nueva, la nuestra, hasta habituarme a una ciudad nueva, con un clima tan distinto al mío (tres faringitis, tres, he pasado este invierno). Desde llorar de rabia pasando por llorar de pena hasta llorar de risa. Desde eliminar amigos como si la vida fuese una red social cualquiera y volver a comprender que todos cambiamos y que a algunos me seguirá valiendo la pena conservarlos hasta crear nuevos entornos con nuevos lazos.

Todo esto en sólo un año.

No es mala cosa. Ni pequeña cosa tampoco.

Y como digo, a veces brujillas que no saben que lo son se llaman a sí mismas hada madrina. Y otras, que tampoco saben que lo son, confabulan para hacerte feliz. Y quien está a tu lado cree en una más que una misma. Y le apoyan otras que dan golpecitos imaginarios en la espalda para que una dé pasos. Y nota en su cuello alientos que apagan dudas.

Y parece, aunque no crea en eso, que es cierto que el Universo conspira a favor de una si una quiere algo de verdad:

“Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo.” Paulo Coelho, en El alquimista (la única novela que estuve a punto de tirar a una papelera, por cierto; no lo hice porque no era mía)

Incluso aunque una no crea en esas cosas.

15 septiembre 2014 at 19:04 1 comentario

Mar de ciudad.

Fotografía de Guillén Pérez, que se publica con licencia Creative Commons en su perfil de Flickr, que puedes ver aquí: https://www.flickr.com/photos/mossaiq/

Fotografía de Guillén Pérez, que se publica con licencia Creative Commons en su perfil de Flickr, que puedes ver aquí: https://www.flickr.com/photos/mossaiq/

Se sienta en ese banco que está al lado de la carretera. Fija la mirada en la calzada bajando la cabeza y cierra los ojos. 

El ruido del tráfico a esas horas en esta ciudad le recuerda a olas rugientes. 

Imagina que está sentada a la orilla del mar.

 

4 septiembre 2014 at 17:06 Deja un comentario

Estou a preparar un té, queredes?

Una niña juega a servir el té a su muñeca en el jardín. La foto es de alrededor de 1915 y se guarda en The State Library of Queensland.

Unha cativa xoga a servir té á súa boneca no xardín. Sobre 1915. A fotografía gárdase na State Library of Queensland.

Non é que as ausencias deste blogue sexan debidas a falta de asuntos ou de ideas ou de palabras que escribir. Pola contra, haiche tantas que me veñen á mente cando estou a piques de durmir, ou na ducha, ou cando paseo cos cans (o pequeno, por certo, cumple hoxe un ano; onte era un cadeliño, hoxe pasa a ser can, todo porque hoxe cumpre un ano de nacido, a min faime pensar en parvadas isto, parvadas como preguntarme cando deixa un de ser cativo para ser adulto; se deixa de ser pequeno algunha vez, se…; boh, parvadas) 

Dicía que me veñen ideas cando estou a piques de durmir ou na ducha ou cando paseo ós cans. Pero cando sento a escribir, non acoden ós dedos para teclear esas ideas. Por que será que o maxín matina cando non podemos facerlle caso? 

Que non é pola calor que fai estes días, dicía tamén, nin que estea parada ou que non teña de que falar. Que de falar teño moita facilidade, sabedes?

Non. O que pasa é que ando metida nunha lea moi divertida e na que estou aprendendo moito, sobre todo inglés, porque non paro de ler artigos nesta lingua. Falar non o falarei pero ler e entender, o nivel experto, oes. Chámase MásQueTé. Pasades por aí e facédesme unha visita? 

6 agosto 2014 at 20:05 1 comentario

“Roto”, un poema de Benjamín Prado

Portada de "Ecuador", antología de poesía de Benjamín Prado.

Portada de “Ecuador”, antología de poesía de Benjamín Prado.

Estoy leyendo Ecuador (Poesía 1986-2001), una antología de la poesía de Benjamín Prado. No escogí leerlo; a veces sucede que las lecturas la escogen a una. Yo iba buscando un libro de poemas en la biblioteca; me di cuenta de que nunca nos agachamos para que la casualidad nos lleve a los de los últimos estantes; lo hice y allí estaba la P, y allí Benjamín Prado. Estiré el brazo y agarré uno cualquiera. Fue este. 

Y en este, mientras se cumple un año de la destrucción, del fin de mis días de laboro y del comienzo de una nueva vida en nueva ciudad pero construyendo de nuevo, continuando conmigo y con mi vida, modificando todo de todas maneras (¿se entienden las paradojas?), leo “Roto”.

Solo, en medio de todo;

estar tan solo 

como es posible,

mientras ellos vienen 

muy despacio,

se agrupan, 

ponen su campamento, 

invaden, 

talan,

hunden, 

derriban las palabras

una a una,

se reparten mi vida,

poco a poco,

levantan su pared

golpe a golpe.

Después se van (…)

“Yo regreso de todo lo que han roto”. Eso hacemos un día y otro, y al siguiente. Ponerme de pie, reunir los fragmentos, dice también el poema, construir todo nuevo, re-construir, y saber que “nunca podrás huír de todo lo que has perdido”. Pero tampoco de todo lo que he ganado. Y he ganado más que he perdido. 

Y sé que “todo vuelve/otra vez”, así que volveré a levantar mi campamento y a esperar luchando a que vuelvan a poner ellos el suyo para romperlo todo otra vez. 

P.S: Aunque esta entrada se refiere a mí esta vez, sí, hace un año también un tren se rompió tras un choque. Compostela se rompió con él y con las familias y vidas que se rompieron en aquella curva. Lo que no se rompió, como siempre pasa, fue la vergüenza de quienes toman decisiones equivocadas.

24 julio 2014 at 18:21 Deja un comentario

As premonicións, segundo o lin en “Herba moura”

Non tedes momentos deses nos que vos parece saber ou estar seguros do que vai acontecer? Que vai ser bo, ou que vai ser malo, pero que sabedes o que vai pasar. A min si me pasa. 

O caso é que en Herba moura, de Teresa Moure, se atopa este texto que casa moi ben co que vos diría se me pusese a falar das premonicións esas de cando unha sabe con certeza o que lle vai pasar. Como Teresa Moure o di mellor ca min, mellor cito as súas palabras:

Hai momentos na vida en que as persoas senten, dun xeito evidente, que algo importante vai acontecerlles. (…) Alguén debería estudiar a química dunha tal sensación para podérmola eludir ou controlar chegado o caso. Aínda que teño para min que o máis probable é que as culpables sexan as hormonas. (…) O asunto é que tamén podería tratarse da humidade ambiental, ou da temperatura, ou podería tratarse da conxunción de planetas no universo, ou da vontade divina, ou de Fortuna, que é caprichosa, ou das ondas que saen da aura que cada un irradia, ou vaia vostede saber de que, mais por unha estraña alianza de forzas ocultas ou evidentes, suxeitas ou non á gravitación universal, hai momentos na vida en que todos sentimos que algo importante vai acontecernos. Que se cheira no ambiente a sensación. Hai un aroma a vainilla, a canela, a terra mollada, a café acabado de facer, a po voando nunha raiola de sol, a castaña asada, a can mimoso, a mexo de bebé, a té de pétalos de rosa, a pel dos brazos en día de calor, a folla de libro vello; un aroma (…) ben característico, que non se asemella a ningunha outra cousa. E quen ten a sensación de que algo importante vai pasar na súa vida anda cun sorriso premonitorio, o pelo ben botado sobre a cara, a inseguridade da adolescencia nas mans e o andar con pés de manteiga (…) E, por suposto, sempre hai persoas lerdas e pailanas, pesimistas, amoucadas, abatidas, pechadas dentro de si, que cren en todo momento que a vida que (…) habitan cada día é un edificio construído que vai permanecer sen cambios ata o día mesmo da morte. Inconscientes! Ignorantes! (…) Esquecen que a constrúen cada momento e que en cada momento poñen as pedras coas que se levanta a parede. Unha mirada intensa a un estraño, unha carta que nunca chegou ao seu destino, un accidente inesperado, un microbio invisible, unha idea fugaz pasando pola cabeza poden estragalo todo, absolutamente todo.”

 

Ou, ás veces, unha idea fugaz pode dar comezo a todo. Absolutamente todo. 

P.S: O texto citado podedes atopalo en Herba moura, de Teresa Moure, publicado por Xerais, pp. 219-221. En castelán foi publicado por Ed. Lumen e está descatalogado.

12 julio 2014 at 20:33 Deja un comentario

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