Dos años

Fotografía de Gustavo Marco, en su perfil de Instagram, que puedes ver aquí: http://bit.ly/insta-gmarco-cisnes

Fotografía de Gustavo Marco, en su perfil de Instagram, que puedes ver aquí: http://bit.ly/insta-gmarco-cisnes

«Sólo dos años» o «dos años ya» son conceptos aparentemente contradictorios que, sin embargo, ellos ven compatibles. Son espacios temporales que no dependen del paso de días, semanas o meses; dependen, si queréis saberlo, de los latidos del corazón. O de los kilómetros recorridos en uno y otro sentido o de las horas compartidas a través de un teléfono. O de aquella tarde de domingo en la que se quedaron dormidos con la aplicación de vídeollamada abierta, recuerda ella aquella tarde de aquel domingo.

Dos años ya, dicen algunos, que son tres, comentan quienes enumeran sus momentos. Que se pueden limitar a uno, si lo cuentan otros. Pero que, sonríen ellos, es toda la vida, porque, ¿cómo son esos versos que dicen que todo lo vivido es una preparación para llegar al otro?

¿Existen esos versos? ¿o me los he inventado?

En realidad no importa si existen. Lo importante es que es cierto, sí, que todo lo vivido fue el camino que les llevó al otro.

 

2 julio 2014 at 18:33 1 comentario

Carta abierta de presentación a quien pueda estar leyendo mi solicitud de empleo.

(Este texto es una traducción de An open cover letter to that person possibly reading my job application, que he leído en el blog leftoversfromfriday, y que se publica y traduce con la autorización de su autora. Si quieres leer el original, puedes hacerlo aquí.)

leftsoverfromfriday.com

Imagen de portada del blog Leftoversfromfriday.com

A quien pueda interesar:

 

¡Gracias por perder tiempo en leer esta carta!

Le aseguro, al menos en lo que respecta a la monotonía del proceso de contratación de un nuevo empleado, que es la mejor decisión que ha tomado hoy.

Estoy segura de que has recibido cientos de cartas como esta, prometiendo excitantes descripciones de competencias tales como “trabajo en equipo” y “capacidad de trabajo bajo presión”, y “comprometido” y “apasionado”. Estoy segura de que todos ellos tienen varios ejemplos de estos rasgos como “aquella vez que evité que se perdieran varios cientos de miles de dólares simplemente comprobando una a una cada palabra en un informe de 200 páginas (lo que demuestra mi dedicación, atención al detalle, meticulosidad, potencial brillantez)” o “aquella otra vez en la que me vi implicado en la consecución de una cuenta que seguramente conoce, llamada NOMBRE DE UNA ENORME COMPAÑÍA TECNOLÓGICA (demostrando así su perseverancia, capacidad de persuasión y competitividad)”. Estoy segura de que todos ellos son personas que hablan muy bien, que prometen dedicación, aumentar los ingresos, ideas rompedoras e innovadoras, aumentar los contactos y sobre todo, una personalidad como un ascua ardiente, capaz de iluminar una habitación y proveer de un calor optimista incluso en las más oscuras situaciones y lugares de trabajo.

Y con semejantes candidaturas de futuro, ¿cómo va a poder decidirse por cualquiera de nosotros? Somos algo así como unos adorables cachorrillos pidiendo atención, suplicando que nos escoja a todos. Qué increíblemente difícil decisión tiene ante Vd. ¡Tenga por seguro que yo no envidio en absoluto su lugar!
Y seguramente ahora mismo se estará preguntando: Dime, Meg, basta de hablar sobre vuestra competición. Dime. ¿Qué es lo que a ti te diferencia de todas estas inheremente perfectas corporativas robóticas formas de vida? ¿Qué hace que seas estelar en el planetario que es nuestra bandeja de entrada del correo electrónico llena de futuros empleados superestrellas brillantes? ¿Por qué debería seguir leyendo esta carta?

Bueno, ¡me alegro de que me haga esa pregunta! Porque he pensado mucho mi respuesta. Y no miente en mi experiencia. No miente en esa limpia lista de rasgos de personalidad o talentos. En el gran esquema de las cosas del mundo, supongo que soy la más pequeña de la cajita de arena de empleo potencial. Mi marca en el mundo está escrita en tiza, en el sentido de que es visible pero un poco incierto y se puede borrar; a menudo siento que soy simplemente una potencial mancha de niebla. No ha existido nunca la palabra manager, o senior, o executive antes de mi nombre. No tengo 4-5, 6-8, 10-12 años de experiencia. Nunca he llevado ninguna cuenta multimillonaria, no tengo ningún máster, no he salvado nada vivo de un edificio en llamas y hablo exactamente un idioma.

Así que llegados a este punto, estoy segura de que está pensando “Muy bien, chica lista, buen intento de charlatanería psicológica inversa; tenemos esperando en fila un montón de gente que puede hacer todas esas cosas; el solicitante número 6 habla 4 idiomas y rescata de los árboles de manera habitual a los gatitos de sus vecinos; tú no juegas en nuestra liga, corazón”

Y quizás no juegue. Si se viene abajo todo lo que he hecho hasta ahora si hablamos de mis logros creativos, supongo que no tengo mucho que aportar en la mesa de entrevistas. Y esa es siempre la lucha, supongo: la batalla entre lo que ya hice y lo que podría hacer si me diesen la oportunidad correcta.

Y así firmo con mi único galardón reluciente. El potencial. Esto es lo que ofrezco. La promesa de que, a pesar de mi más que corto currículo, mi juventud, mi inexperiencia, mi falta de títulos prestigiosos y enormes logros, tengo un talento sin explotar y una capacidad infinita. Y lo digo con total seguridad. Sin florituras o grandiosas declaraciones.

Muy simple: creo en mí. Y pienso que Vd. debería hacerlo también.

Aunque quizá no sea Vd. Quizá no sea hoy. Quizás esto sea simplemente, como dije antes, la oportunidad de romper el tedio de otra mañana de un lunes de 9-5. Quizás el potencial no es suficiente aquí. Quizás necesiten más. Y eso está bien. Pero quizás algún día, en algún momento, alguien leerá esto y creerá. Creerá en mí.

Y entonces, en ese momento, iré hasta la gran pizarra de tiza de la vida, cogeré un rotulador y escribiré mi nombre en grande en tinta indeleble negra.

Y eso será solamente el principio.

Entretanto, gracias una vez más por dedicar tiempo a revisar mi solicitud y le deseo mucha suerte en la búsqueda de su nuevo empleado. Ojalá que todos ellos sean lo que prometen ser.

Respetuosamente,

M.N.R.

 

31 mayo 2014 at 19:59 Deja un comentario

No poder pagar ese café que me tomo contigo

El autor de la fotografía es Haunted by Leonard Cohen, y la podeis encontrar en su galería de Flickr: www.flickr.com/photos/auntlaura/

El autor de la fotografía es Haunted by Leonard Cohen, y la podeis encontrar en su galería de Flickr: http://www.flickr.com/photos/auntlaura/

Estira sus piernas delgadas al escaso sol del invierno mientras enciende un cigarro. «No, ya no son las penas de amor las que me hacen llorar por la noche», me dice. «Es pensar que no puedo pagar este café que me tomo contigo»

«Es no saber si cobraré el mes que viene. Y saber que no llegaré ni a mediados de mes si cobro. Es no poder poner la calefacción. Y limitar al máximo el encendido de luces. ¿Por qué crees que ahora me ha dado por las velas aromáticas? Procurar que nadie lo sepa. Que mis padres no lo sepan. Es no saber si seguiré trabajando el mes que viene. Pero casi lo prefiero. Así, al menos, tengo una excusa para recoger mis bártulos y volver a casa. No tengo trabajo. Pero es que lo tengo. Lo tengo y no me lo pagan.

Así que me da igual, ¿sabes? Que no me importan sus cobardías y sus ausencias. Que me dan igual sus dudas. Yo, por las noches, ya sólo lloro porque no sé si tendré para pagar un café»

 

19 mayo 2014 at 11:34 3 comentarios

Ahora también estamos locos en Instagram

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Como estamos un poco locos, y aunque el tiempo (las horas, esas alocadas conductoras de nuestras vidas que corren que se las pelan) no nos sobra; y aunque no siquiera tenemos un momento para escribir en el blog, nos hemos abierto también una cuenta de Instagram.
Será porque los proyectos bullen en la mente y será porque algunos son más sencillos de poner en marcha que otros; o será porque esto es un ensayo para cosas más importantes (aunque ¿qué hay más importante que observar la vida y compartir lo que se ve por si a alguien le interesa?), el caso es que, tras la propuesta de quien nos quiere («Oye, ¿por qué no te haces una cuenta de Instagram?»), a eso nos hemos lanzado.
Volveremos pronto al blog. Las ideas hierven y desean salir. Por mucho que me empeñe en encerrarlas.
Ah, podéis encontrarla aquí: http://instagram.com/tareas_de_la_cotidianidad

16 marzo 2014 at 17:38 9 comentarios

Mi perra, el cagar y el mundo.

Mi perra es un todo un espectáculo cuando va a cagar.

Pero el asunto es que verla (por cierto, está mirando cómo escribo sobre ella, pegado el hocico al teclado del portátil), verla, digo, es observar el mundo. Da vueltas en círculo alrededor de un eje (yo) al que está conectada mediante una correa; y cuando por fin encuentra qué punto de la circunferencia es el que le gusta, se mueve en ochos: arriba abajo, arriba abajo, arriba abajo… varias veces hasta que por fin… Otras veces va de un sitio a otro dando vueltas por varios lugares hasta que parece que ha llegado el momento; pero no, aparentemente, por lo que sigue dando vueltas por el espacio para volver al tercer puesto escogido. Y eso si no hay algo que le llame la atención y tengamos que comenzar todo el proceso.

Soy consciente de que esto tiene que ver con su carácter. Mi perra es intranquila, nerviosa y extremadamente observadora; se excita con facilidad, se agita rápidamente y se altera con un sonido o un olor que sólo ella puede captar. Mi otro perro, que es más sosegado, tranquilote, un pachorrón de cuidado (y eso que es un cachorro), defeca en cuanto le apetece, sin vueltas ni tonterías. Que no sé qué es peor, la verdad.

El caso es que, cuando observo cómo complica lo que debería ser un relajante acto, veo en ella a esas personas que enredan lo simple y que todo lo embrollan. Me fijo en ella y me pregunto qué necesidad tiene de sufrir tanto. O de hacerlo tan difícil. Como quienes buscan dificultades añadidas a tareas ya de por sí arduas, o como quienes hacen engorroso lo que en realidad es superable, ese rasgo de su carácter no les hace sufrir tanto a ellas como a quienes les rodean. Las personas que sólo encuentran obstáculos perjudican a quienes sí creen que existe alguna solución, no siempre sencilla, no siempre fácil de encontrar. Devoran las energías de los otros. Apagan la luz de los demás. Destruyen confianzas y acaban generando antipatías. Y cuanto más arruinan, más creen que se fortalecen. Hasta que la cagan.

Y cuando la cagan, se quedan solos.

Mi perra no puede modificar su conducta. Tampoco es necesario. Su carácter no daña a quienes se relacionan con ella. Al contrario que esa gente a la que me recuerda cuando da vueltas alrededor de mí.

Por cierto, mi perra es preciosa, ¿verdad?

Mara

23 enero 2014 at 19:43 2 comentarios

Abracadabra

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Digo abracadabra para que 2014 sea el año en que vuestros proyectos se hagan realidad. Digo abracadabra para que vuestras ilusiones se realicen sin más lágrimas que las necesarias. Lo digo en voz alta para conjurar la buena suerte y conseguir que confluyan las circunstancias. A-bra-ca-da-bra. Y lo repito. Porque si deseo en voz alta que los malos momentos sean menos que los buenos, y que, cuando lleguen, porque los habrá por mucho que grite abracadabra, tengáis quien os sujete la mano; si lo deseo en voz alta, decía, la magia dice que se cumplirá. Y a veces es tan necesario dejarse creer en la magia.

Abracadabra. Para crear lo que digo.

Abracadabra.

28 diciembre 2013 at 20:43 3 comentarios

O ano dos vosos proxectos

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Cando era cativa, coleccionaba postais de Ferrandiz. Non enviaba moitas delas; mercábaas para quedar con ellas porque me parecían preciosas. Hoxendía non sei onde estarán; no faiado, tal vez. Haberá que subir e cargarse de paciencia e máscaras contra o pó e ver se as atopamos.
Este ano quería que os meus cans vos felicitaran o Nadal. Pero non houbo manera de que se puxesen a xeito, sobre todo ela. Así que decidín que unha desas postais que mercaba de pequena na única libraría daquel concello do rural sería a miña forma de desexarvos que 2014 sexa o ano no que os vosos proxectos se fagan realidade.

23 diciembre 2013 at 20:46 1 comentario

Más allá del sonido de tu nombre

Imaxe

Imagen extraída de la galería de Flickr de Max Boschini que puedes ver aquí http://www.flickr.com/photos/18548550@N00/5123578/

La casa está llena de los ruidos de la televisión o de la radio. O de la música que suena en el reproductor. Está llena de las carreras de los pequeños al jugar, de sus sonidos en cada movimiento. Y aunque no hay un hueco donde pueda estar agachado, la casa está llena del silencio de tu ausencia.

 

(El título de esta entrada es el primer verso de un poema de Beatriz Gimeno: «Más allá del sonido de tu nombre/ que me clava tu ausencia en la memoria,/donde acaba tu cuerpo,/donde comienza el mío/cada mañana, me salva la poesía»)

4 diciembre 2013 at 15:08 3 comentarios

Ratas verdes

Imaxe

As dependentas foron desagradables e esqueceron todo o que deberían ter aprendido sobre atención ó cliente. Basicamente, esqueceron todo o que deberían ter aprendido sobre os bos modais. Se mirabas no seu interior, a súa alma e o seu corazón eran verdes.

Así que ela se desculpou argumentando que tiña que ir ó servizo. Baixou os chanzos un piso, buscou o símbolo que indicaba que alí era o mexadoiro de mulleres, entrou e pechou a porta. Abriu o bolso e sacou unha pequena caixiña como unha gaiola rectangular.

-Veña, princesa, fai ben o teu traballo.

Acariñou e bicou a rata antes de soltala.

Saiu do comercio despois de saudar cun sorriso.

16 noviembre 2013 at 18:56 2 comentarios

Piensa el ladrón que todos son de su condición

Noria en Zaragoza para las fiestas del Pilar 2013. Fotografía de Gustavo Marco en su galería de Instagram: http://instagram.com/p/fqEHi4hRUf/

Noria en Zaragoza para las fiestas del Pilar 2013. Fotografía de Gustavo Marco en su galería de Instagram: http://instagram.com/p/fqEHi4hRUf/

Dice un refrán «Piensa el ladrón que todos son de su condición».  De toda la sabiduría popular, este proverbio es uno de los más ciertos. Veamos, por ejemplo, si hablamos de dinero: son aquellos que colocan a sus familiares o amigos en altos cargos gubernamentales, por no hablar de sus negocios privados, los que acusan a las personas en situación de desempleo de defraudar o de cobrar en negro. Pero no es necesario que llevemos al pie de la letra el refrán que sirve de pie a estas reflexiones que pongo por escrito. Podemos hablar de la hipocresía, o de la maldad, o de la maledicencia, o de la manipulación.

Porque así como confía el ingenuo en que los demás son, al menos, casi tan francos como él, supone el mentiroso que los otros manipulan a quienes les rodean de forma parecida a como ellos lo hacen. Creen los que mangonean y se entrometen que el resto también lo hace. Piensan los justos y discretos que los otros también serán discretos y honestos. Desconfían los charlatanes de quienes se mantienen se mantienen callados de aquello que puedan conocer sobre ellos a quienes se lo han contado. De doble dirección es este punto, porque «si el otro sabe, tú tambien sabes» habría que recordarles a quienes se mantienen en silencio aun imaginando que sus asuntos sí están siendo divulgados.  Los que se abstienen de alcahutear no son mejores personas ni almas más puras, ni pretenden ser mártires de la discreción,  sino que son simplemente gente que se desprende emocionalmente de quienes ya no aportan nada bueno  a sus vidas.

Y no siempre se puede. En ocasiones, tenemos que trabajar o relacionarnos familiarmente con chismosos y farsantes, con tergiversadores y embusteros, con fingidores y monomaníacos. Pero cuando uno puede decir adiós a los sutilmente mentirosos y embaucadores, debe, sin duda, hacerlo pese a las consecuencias y quien pese.  Que la vida es una noria y los que creen que están arriba siempre acaban bajando de la cabina.

28 octubre 2013 at 21:20 Deja un comentario

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