Estou a preparar un té, queredes?

Una niña juega a servir el té a su muñeca en el jardín. La foto es de alrededor de 1915 y se guarda en The State Library of Queensland.

Unha cativa xoga a servir té á súa boneca no xardín. Sobre 1915. A fotografía gárdase na State Library of Queensland.

Non é que as ausencias deste blogue sexan debidas a falta de asuntos ou de ideas ou de palabras que escribir. Pola contra, haiche tantas que me veñen á mente cando estou a piques de durmir, ou na ducha, ou cando paseo cos cans (o pequeno, por certo, cumple hoxe un ano; onte era un cadeliño, hoxe pasa a ser can, todo porque hoxe cumpre un ano de nacido, a min faime pensar en parvadas isto, parvadas como preguntarme cando deixa un de ser cativo para ser adulto; se deixa de ser pequeno algunha vez, se…; boh, parvadas) 

Dicía que me veñen ideas cando estou a piques de durmir ou na ducha ou cando paseo ós cans. Pero cando sento a escribir, non acoden ós dedos para teclear esas ideas. Por que será que o maxín matina cando non podemos facerlle caso? 

Que non é pola calor que fai estes días, dicía tamén, nin que estea parada ou que non teña de que falar. Que de falar teño moita facilidade, sabedes?

Non. O que pasa é que ando metida nunha lea moi divertida e na que estou aprendendo moito, sobre todo inglés, porque non paro de ler artigos nesta lingua. Falar non o falarei pero ler e entender, o nivel experto, oes. Chámase MásQueTé. Pasades por aí e facédesme unha visita? 

6 agosto 2014 at 20:05 1 comentario

“Roto”, un poema de Benjamín Prado

Portada de "Ecuador", antología de poesía de Benjamín Prado.

Portada de “Ecuador”, antología de poesía de Benjamín Prado.

Estoy leyendo Ecuador (Poesía 1986-2001), una antología de la poesía de Benjamín Prado. No escogí leerlo; a veces sucede que las lecturas la escogen a una. Yo iba buscando un libro de poemas en la biblioteca; me di cuenta de que nunca nos agachamos para que la casualidad nos lleve a los de los últimos estantes; lo hice y allí estaba la P, y allí Benjamín Prado. Estiré el brazo y agarré uno cualquiera. Fue este. 

Y en este, mientras se cumple un año de la destrucción, del fin de mis días de laboro y del comienzo de una nueva vida en nueva ciudad pero construyendo de nuevo, continuando conmigo y con mi vida, modificando todo de todas maneras (¿se entienden las paradojas?), leo “Roto”.

Solo, en medio de todo;

estar tan solo 

como es posible,

mientras ellos vienen 

muy despacio,

se agrupan, 

ponen su campamento, 

invaden, 

talan,

hunden, 

derriban las palabras

una a una,

se reparten mi vida,

poco a poco,

levantan su pared

golpe a golpe.

Después se van (…)

“Yo regreso de todo lo que han roto”. Eso hacemos un día y otro, y al siguiente. Ponerme de pie, reunir los fragmentos, dice también el poema, construir todo nuevo, re-construir, y saber que “nunca podrás huír de todo lo que has perdido”. Pero tampoco de todo lo que he ganado. Y he ganado más que he perdido. 

Y sé que “todo vuelve/otra vez”, así que volveré a levantar mi campamento y a esperar luchando a que vuelvan a poner ellos el suyo para romperlo todo otra vez. 

P.S: Aunque esta entrada se refiere a mí esta vez, sí, hace un año también un tren se rompió tras un choque. Compostela se rompió con él y con las familias y vidas que se rompieron en aquella curva. Lo que no se rompió, como siempre pasa, fue la vergüenza de quienes toman decisiones equivocadas.

24 julio 2014 at 18:21 Deja un comentario

As premonicións, segundo o lin en “Herba moura”

Non tedes momentos deses nos que vos parece saber ou estar seguros do que vai acontecer? Que vai ser bo, ou que vai ser malo, pero que sabedes o que vai pasar. A min si me pasa. 

O caso é que en Herba moura, de Teresa Moure, se atopa este texto que casa moi ben co que vos diría se me pusese a falar das premonicións esas de cando unha sabe con certeza o que lle vai pasar. Como Teresa Moure o di mellor ca min, mellor cito as súas palabras:

Hai momentos na vida en que as persoas senten, dun xeito evidente, que algo importante vai acontecerlles. (…) Alguén debería estudiar a química dunha tal sensación para podérmola eludir ou controlar chegado o caso. Aínda que teño para min que o máis probable é que as culpables sexan as hormonas. (…) O asunto é que tamén podería tratarse da humidade ambiental, ou da temperatura, ou podería tratarse da conxunción de planetas no universo, ou da vontade divina, ou de Fortuna, que é caprichosa, ou das ondas que saen da aura que cada un irradia, ou vaia vostede saber de que, mais por unha estraña alianza de forzas ocultas ou evidentes, suxeitas ou non á gravitación universal, hai momentos na vida en que todos sentimos que algo importante vai acontecernos. Que se cheira no ambiente a sensación. Hai un aroma a vainilla, a canela, a terra mollada, a café acabado de facer, a po voando nunha raiola de sol, a castaña asada, a can mimoso, a mexo de bebé, a té de pétalos de rosa, a pel dos brazos en día de calor, a folla de libro vello; un aroma (…) ben característico, que non se asemella a ningunha outra cousa. E quen ten a sensación de que algo importante vai pasar na súa vida anda cun sorriso premonitorio, o pelo ben botado sobre a cara, a inseguridade da adolescencia nas mans e o andar con pés de manteiga (…) E, por suposto, sempre hai persoas lerdas e pailanas, pesimistas, amoucadas, abatidas, pechadas dentro de si, que cren en todo momento que a vida que (…) habitan cada día é un edificio construído que vai permanecer sen cambios ata o día mesmo da morte. Inconscientes! Ignorantes! (…) Esquecen que a constrúen cada momento e que en cada momento poñen as pedras coas que se levanta a parede. Unha mirada intensa a un estraño, unha carta que nunca chegou ao seu destino, un accidente inesperado, un microbio invisible, unha idea fugaz pasando pola cabeza poden estragalo todo, absolutamente todo.”

 

Ou, ás veces, unha idea fugaz pode dar comezo a todo. Absolutamente todo. 

P.S: O texto citado podedes atopalo en Herba moura, de Teresa Moure, publicado por Xerais, pp. 219-221. En castelán foi publicado por Ed. Lumen e está descatalogado.

12 julio 2014 at 20:33 Deja un comentario

Dos años

Fotografía de Gustavo Marco, en su perfil de Instagram, que puedes ver aquí: http://bit.ly/insta-gmarco-cisnes

Fotografía de Gustavo Marco, en su perfil de Instagram, que puedes ver aquí: http://bit.ly/insta-gmarco-cisnes

“Sólo dos años” o “dos años ya” son conceptos aparentemente contradictorios que, sin embargo, ellos ven compatibles. Son espacios temporales que no dependen del paso de días, semanas o meses; dependen, si queréis saberlo, de los latidos del corazón. O de los kilómetros recorridos en uno y otro sentido o de las horas compartidas a través de un teléfono. O de aquella tarde de domingo en la que se quedaron dormidos con la aplicación de vídeollamada abierta, recuerda ella aquella tarde de aquel domingo.

Dos años ya, dicen algunos, que son tres, comentan quienes enumeran sus momentos. Que se pueden limitar a uno, si lo cuentan otros. Pero que, sonríen ellos, es toda la vida, porque, ¿cómo son esos versos que dicen que todo lo vivido es una preparación para llegar al otro?

¿Existen esos versos? ¿o me los he inventado?

En realidad no importa si existen. Lo importante es que es cierto, sí, que todo lo vivido fue el camino que les llevó al otro.

 

2 julio 2014 at 18:33 1 comentario

Carta abierta de presentación a quien pueda estar leyendo mi solicitud de empleo.

(Este texto es una traducción de An open cover letter to that person possibly reading my job application, que he leído en el blog leftoversfromfriday, y que se publica y traduce con la autorización de su autora. Si quieres leer el original, puedes hacerlo aquí.)

leftsoverfromfriday.com

Imagen de portada del blog Leftoversfromfriday.com

A quien pueda interesar:

 

¡Gracias por perder tiempo en leer esta carta!

Le aseguro, al menos en lo que respecta a la monotonía del proceso de contratación de un nuevo empleado, que es la mejor decisión que ha tomado hoy.

Estoy segura de que has recibido cientos de cartas como esta, prometiendo excitantes descripciones de competencias tales como “trabajo en equipo” y “capacidad de trabajo bajo presión”, y “comprometido” y “apasionado”. Estoy segura de que todos ellos tienen varios ejemplos de estos rasgos como “aquella vez que evité que se perdieran varios cientos de miles de dólares simplemente comprobando una a una cada palabra en un informe de 200 páginas (lo que demuestra mi dedicación, atención al detalle, meticulosidad, potencial brillantez)” o “aquella otra vez en la que me vi implicado en la consecución de una cuenta que seguramente conoce, llamada NOMBRE DE UNA ENORME COMPAÑÍA TECNOLÓGICA (demostrando así su perseverancia, capacidad de persuasión y competitividad)”. Estoy segura de que todos ellos son personas que hablan muy bien, que prometen dedicación, aumentar los ingresos, ideas rompedoras e innovadoras, aumentar los contactos y sobre todo, una personalidad como un ascua ardiente, capaz de iluminar una habitación y proveer de un calor optimista incluso en las más oscuras situaciones y lugares de trabajo.

Y con semejantes candidaturas de futuro, ¿cómo va a poder decidirse por cualquiera de nosotros? Somos algo así como unos adorables cachorrillos pidiendo atención, suplicando que nos escoja a todos. Qué increíblemente difícil decisión tiene ante Vd. ¡Tenga por seguro que yo no envidio en absoluto su lugar!
Y seguramente ahora mismo se estará preguntando: Dime, Meg, basta de hablar sobre vuestra competición. Dime. ¿Qué es lo que a ti te diferencia de todas estas inheremente perfectas corporativas robóticas formas de vida? ¿Qué hace que seas estelar en el planetario que es nuestra bandeja de entrada del correo electrónico llena de futuros empleados superestrellas brillantes? ¿Por qué debería seguir leyendo esta carta?

Bueno, ¡me alegro de que me haga esa pregunta! Porque he pensado mucho mi respuesta. Y no miente en mi experiencia. No miente en esa limpia lista de rasgos de personalidad o talentos. En el gran esquema de las cosas del mundo, supongo que soy la más pequeña de la cajita de arena de empleo potencial. Mi marca en el mundo está escrita en tiza, en el sentido de que es visible pero un poco incierto y se puede borrar; a menudo siento que soy simplemente una potencial mancha de niebla. No ha existido nunca la palabra manager, o senior, o executive antes de mi nombre. No tengo 4-5, 6-8, 10-12 años de experiencia. Nunca he llevado ninguna cuenta multimillonaria, no tengo ningún máster, no he salvado nada vivo de un edificio en llamas y hablo exactamente un idioma.

Así que llegados a este punto, estoy segura de que está pensando “Muy bien, chica lista, buen intento de charlatanería psicológica inversa; tenemos esperando en fila un montón de gente que puede hacer todas esas cosas; el solicitante número 6 habla 4 idiomas y rescata de los árboles de manera habitual a los gatitos de sus vecinos; tú no juegas en nuestra liga, corazón”

Y quizás no juegue. Si se viene abajo todo lo que he hecho hasta ahora si hablamos de mis logros creativos, supongo que no tengo mucho que aportar en la mesa de entrevistas. Y esa es siempre la lucha, supongo: la batalla entre lo que ya hice y lo que podría hacer si me diesen la oportunidad correcta.

Y así firmo con mi único galardón reluciente. El potencial. Esto es lo que ofrezco. La promesa de que, a pesar de mi más que corto currículo, mi juventud, mi inexperiencia, mi falta de títulos prestigiosos y enormes logros, tengo un talento sin explotar y una capacidad infinita. Y lo digo con total seguridad. Sin florituras o grandiosas declaraciones.

Muy simple: creo en mí. Y pienso que Vd. debería hacerlo también.

Aunque quizá no sea Vd. Quizá no sea hoy. Quizás esto sea simplemente, como dije antes, la oportunidad de romper el tedio de otra mañana de un lunes de 9-5. Quizás el potencial no es suficiente aquí. Quizás necesiten más. Y eso está bien. Pero quizás algún día, en algún momento, alguien leerá esto y creerá. Creerá en mí.

Y entonces, en ese momento, iré hasta la gran pizarra de tiza de la vida, cogeré un rotulador y escribiré mi nombre en grande en tinta indeleble negra.

Y eso será solamente el principio.

Entretanto, gracias una vez más por dedicar tiempo a revisar mi solicitud y le deseo mucha suerte en la búsqueda de su nuevo empleado. Ojalá que todos ellos sean lo que prometen ser.

Respetuosamente,

M.N.R.

 

31 mayo 2014 at 19:59 Deja un comentario

No poder pagar ese café que me tomo contigo

El autor de la fotografía es Haunted by Leonard Cohen, y la podeis encontrar en su galería de Flickr: www.flickr.com/photos/auntlaura/

El autor de la fotografía es Haunted by Leonard Cohen, y la podeis encontrar en su galería de Flickr: http://www.flickr.com/photos/auntlaura/

Estira sus piernas delgadas al escaso sol del invierno mientras enciende un cigarro. “No, ya no son las penas de amor las que me hacen llorar por la noche”, me dice. “Es pensar que no puedo pagar este café que me tomo contigo”

“Es no saber si cobraré el mes que viene. Y saber que no llegaré ni a mediados de mes si cobro. Es no poder poner la calefacción. Y limitar al máximo el encendido de luces. ¿Por qué crees que ahora me ha dado por las velas aromáticas? Procurar que nadie lo sepa. Que mis padres no lo sepan. Es no saber si seguiré trabajando el mes que viene. Pero casi lo prefiero. Así, al menos, tengo una excusa para recoger mis bártulos y volver a casa. No tengo trabajo. Pero es que lo tengo. Lo tengo y no me lo pagan.

Así que me da igual, ¿sabes? Que no me importan sus cobardías y sus ausencias. Que me dan igual sus dudas. Yo, por las noches, ya sólo lloro porque no sé si tendré para pagar un café”

 

19 mayo 2014 at 11:34 3 comentarios

Ahora también estamos locos en Instagram

image

Como estamos un poco locos, y aunque el tiempo (las horas, esas alocadas conductoras de nuestras vidas que corren que se las pelan) no nos sobra; y aunque no siquiera tenemos un momento para escribir en el blog, nos hemos abierto también una cuenta de Instagram.
Será porque los proyectos bullen en la mente y será porque algunos son más sencillos de poner en marcha que otros; o será porque esto es un ensayo para cosas más importantes (aunque ¿qué hay más importante que observar la vida y compartir lo que se ve por si a alguien le interesa?), el caso es que, tras la propuesta de quien nos quiere (“Oye, ¿por qué no te haces una cuenta de Instagram?”), a eso nos hemos lanzado.
Volveremos pronto al blog. Las ideas hierven y desean salir. Por mucho que me empeñe en encerrarlas.
Ah, podéis encontrarla aquí: http://instagram.com/tareas_de_la_cotidianidad

16 marzo 2014 at 17:38 9 comentarios

Entradas antiguas Entradas recientes


El contenido de este blog es ficticio. O no, en algunos casos. Sea como fuere, leedlo como lo que es: un entretenimiento para mí y para vosotros. Gracias.
Licencia Creative Commons
Tareas de la cotidianidad por Anabel Bugarín (Kaia) se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en listasdetareas.wordpress.com.

Cuánto te hemos contado.

Nos han visitado

  • 65,621 hits
Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo (Vicente Huidobro)
Rosa Regás, "Música de cámara", Ed. Seix Barral

Instagram

Dinosaurio disfrutando gozoso de la soledad matutina de la piscina, consciente de que esto se acabará pronto.
#vivaelverano #tdah #misniños #misniñoscontdah #dinosaur #pool #piscina #diariodemamabufala Este fin de semana no me enfado. #propositos Cuando hace buena tarde,  la calle principal de la ciudad se llena de gente paseando en #tareasdelacotidianidad Mis contactos no dejan de poner fotografías de sus torrijas.  Así que me han dado envidia. Además, en  #SemanaSanta hacerlas y comerlas son #tareasdelacotidianidad, ¿o no? 😉

A %d blogueros les gusta esto: