Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2011 de este blog.

Aquí hay un extracto:

The concert hall at the Sydney Opera House holds 2,700 people. This blog was viewed about 11.000 times in 2011. If it were a concert at Sydney Opera House, it would take about 4 sold-out performances for that many people to see it.

Haz click para ver el reporte completo.

21 Xaneiro 2012 at 18:01 2 comentarios

A amistade como amor: Georges Moustaki e Marina Rossell

Viña escoitando a radio no coche ó sair de traballar, como fago sempre. En “El ojo crítico”, de RNE, entrevistaban á cantautora Marina Rossell, que vén de presentar un disco con versións de cancións de Georges Moustaki.

Pediulle o locutor que definise a súa relación de amistade de máis de trinta anos. Ela, sen pensalo, respondeu “Es un amor”.

E de inmediato pensei en compartir con aqueles que len este blogue, ou que caen nel por casualidade, esta descrición concisa, pero tan precisa, tan cercana á miña opinión, do que consiste a Amistade.

19 Xaneiro 2012 at 23:11 1 comentario

Mujer en el espejo

Imagen extraída de ayearwithoutmirrors.com

Se contempló en el espejo.

Acarició su rostro con los dedos. Pasó las yemas por los surcos que se marcan en su piel; por sus pómulos, sus ojeras, el arco de sus cejas.

Y sin embargo, no encuentra reflejados ninguna de las lágrimas que ha llorado, de las que no ha conseguido llorar; de los daños que ha sufrido, de las dudas que ha experimentado, los desamores que ha vivido, de los dolores que ha padecido. Ella sólo ve las risas, las caricias, las carcajadas, el amor, los abrazos y las decisiones tomadas.

No le parece mala manera esa de comenzar cada día. Con lo bueno. Sólo con lo bueno.

 

18 Xaneiro 2012 at 23:34 5 comentarios

Os misterios da vida I

Imaxe extraída de conectadosdesdeisrael.blogspot.com

Falemos de algo misterioso.

Falemos de como algo pequeniño, case minúsculo, se extravía caendo polo chan. De ter varrido, fregado, rebuscado de xeonllos apalpando cos dedos. De telo dado xa por perdido. De ter incluso esquecido que algunha vez perderamos algunha cousa tan cativa.

Falemos de como aparece dous ou tres meses máis tarde no mesmo sitio polo que andiveramos apalpando como cegos.

12 Xaneiro 2012 at 14:00 1 comentario

Aquella noche de Reyes

Se encontró, en cuanto se fue a dormir, con los regalos que los Reyes Magos le habían dejado. Estaban escondidos debajo del cojín que adornaba la cama. ¡Eran exactamente los que ella había pedido! Un libro gordo de Esther y su mundo, El tesoro del molino viejo y otra novela más de la que ya no recuerda el título, pero que seguro se guarda en alguna de las estanterías de su casa.

Prometió no comenzar a leerlos hasta el día siguiente, pero sabía que era mentira mientras lo hacía. Sujetó la lámpara debajo del edredón, y la apagaba cada vez que los pasos de sus padres parecían dirigirse a su habitación. Así, simuló estar dormida aquella vez que su padre abrió la puerta para vigilar su sueño.

No dejó de leer hasta que se acabó los tres. A las seis de la mañana apagó la lámpara y se quedó dormida.

6 Xaneiro 2012 at 16:07 1 comentario

Queridos Reyes Magos:

Queridos Reyes Magos:

Os aseguro que he sido una chica muy buena este año.

Cuando he tenido que serlo.

Sé que también he sido mala. Pero que muy mala.

Pero en serio que me he portado bien. He ayudado a recoger la mesa, he hecho los deberes puntualmente, los que me ha pedido el Gobierno y los que me han puesto en el “cole”; he obedecido a mi madre siempre que me ha pedido que sea feliz, he hecho las paces con la dolorosa década que nos ha costado vivir, he querido y he dejado que me quieran, he ido al gimnasio, he ido al médico cuando correspondía, he intentado hacer dieta, he intentado ser generosa con los otros, y he realizado una buena acción como mínimo al día. Y, ah, no sé si he cumplido con todas las Obras de Misericordia, pero misericordia he tenido bastante con algunos miembros de la Iglesia.

Por eso, pido, como dice la canción, un ratito de alivio, que mi cuerpo nunca pase frío, hacer noche en su ombligo. Pido más abrazos y seguir abrazando por mi parte. Pido que aquellos a quienes quiero, y aquellos a quienes ellos quieren, no falten el año que viene, que las ausencias sean menos si tiene que haberlas; pido la serenidad necesaria para sobrellevarlas.

Pido tranquilidad y sosiego, moderación y silencio. Pero pido también carcajadas y música, gritos de felicidad y bullicio. Pido compartir más momentos viajando, y más viajes de primas. Pido que el cuentakilómetros de mi coche ruede y ruede, y que vaya a donde vaya tenga unos brazos que me acojan y unos labios que me besen. Pido tener siempre tiempo para tomarme un café y para contestar un mensaje y para enviar un correo.

Pido que me concedáis la sabiduría que me permita advertir cuándo he de dar consejos, y cuándo simplemente he de estar cercana.

Pido que Facebook no implante ya más cambios en los perfiles.

Pido que la soledad sea elegida, que el ayuno se produzca sólo por motivos religiosos y no económicos, que la educación de calidad sea un derecho y un deber para todos, que el respeto no se pierda, que los buenos modales sean una constante, que la solidaridad deje de ser una utopía, que mis manos sirvan para consolar y acariciar y no para agredir, que las palabras no hagan daño, que las heridas comiencen a cerrarse.

Pido que a Silvermist le regaléis salud, sabiduría y que le toque la lotería de El Niño. Y ya puestas a pedir, a mí también, si no es mucha molestia. Pido que, ya que no podemos estar en el rellano de Iridessa para que se tome el café y el aperitivo con sus amigas, hagáis posible que los encuentros sean menos esporádicos y más constantes. Y como Campanilla, yo deseo que, al menos, sean más habituales y que, si nos perdemos una noche de charla, sea siempre por un motivo agradable. Fawn no me ha contado qué pide, pero supongo que algo parecido.

Pido sorpresas, pido ilusiones; pido saber superar los disgustos y entender las lágrimas. Pido Amor en todas sus versiones. Pido leer, pido escuchar, pido oir, pido mirar y pido ver.

Pido, queridos Reyes Magos, que hagáis magia.

P.S: Pido también un bote grande de vaselina, para que las medidas de ajuste me entren bien. Gracias.

3 Xaneiro 2012 at 15:54 7 comentarios

Propósitos de emenda que non teño pensado cumplir.

Deixar de coñecer xente que, tal vez, non me aporte nada, aínda que pode que contribúa moito á miña vida.

Non volver namorarme cada vez que un sorriso altere os meus estados vitais.

Quedarme quieta parada. Nalgún lugar.

Borrar as túas marcas da miña pel.

Ir ó ximnasio tódolos días.

Para de me preocupar polos outros. E de tomarlles cariño.

Marcar un límite de gasto en libros e música.

Recuperar o siso que perdín aquel agosto que te coñecín.

Marcar un límite de gasto para viaxes, e peaxes, e gasolina, e kilómetros recorridos.

Ver máis a televisión. A ver se aprendo algo con ela.

Estimular o pensamento crítico é algo negativo; así que vou parar de facelo.

Dirixirme polo camiño da decencia, os bos costumes, a moral e a virtude, abandonando a impudicia e a indecencia.

28 Decembro 2011 at 16:21 4 comentarios

El espíritu navideño

Árbol de Navidad de Vila do Conde (Portugal), diciembre 2011

Desde el día que os conté que no tengo mucho espíritu navideño no es que haya brotado de repente.

Pero, no sé, quizá porque ciertos dolores y ciertos daños han ido menguando, o porque no tengo ganas de convertirme en una señora Scrooge contemporánea, o porque la posibilidad de unas Navidades tristes fue una certeza, o porque es cierto eso de que un niño provoca que el mundo se vea con otros ojos, o porque la niña que siempre soy no quiere dejar paso a la cínica en que se estaba convirtiendo, o porque veo sufrir a otros y para ellos quiero tener una sonrisa que les alegre el día, o porque soy consciente de la fortuna que tengo al rodearme de gente que me quiere de verdad y a quien quiero…

Quizá por todo esto, y pese a que la falsedad, la hipocresía, los halagos fingidos, la deshonestidad, el consumismo barato, el mirar para otro lado cuando paseamos por la calle, los powerpoints del elfoenseñaculo o el mismo arbolito con las bolitas en todos los muros de Facebook, la mentira, la indefinición, los sms de cortaypega, y ahora los whatsapp, el deseo de “Felices fiestas” de quienes el resto del año insultan, me siguen tocando las narices y me tienen hasta el gorro; quizá, digo, por la gente que me quiere, por la gente que quiero, porque tengo alma infantil y porque estaba perdiendo la capacidad de ilusionarme y no me apetece que esto suceda, permitiré a mi alma volar libre para que el espíritu navideño me inunde y me llene de emociones.

Así pues, ¡feliz Navidad!

P.S: La campaña Un juguete, una ilusión, de la que hablé hace tres años, sigue Navidad tras Navidad. Esta también. ¿Te lo has comprado ya?

18 Decembro 2011 at 22:36 5 comentarios

Si el viento sopla

Fotografía extraída de arturovillalobos.wordpress.com

Si el viento que sopla ahora prometiese trasladarme hasta ti, me subiría al balcón y abriría los brazos para que me lleve volando.

Y si la lluvia moja mi cuerpo y lo hace pesado, espérame, que de cualquier manera me posaré en tu ventana.

Abrázame entonces, sécame con tu cuerpo, huele mi piel que todavía sabe a ti.

Porque no hay fenómeno meteorológico o kilómetros o circunstancias cualesquiera que me impidan llegar a donde quiera que estés.

16 Decembro 2011 at 10:42 4 comentarios

Dame de beber

El alcohol causa alegría y suelta la lengua. Los silenciosos hablan por fin y los habladores parlotean sin parar. Una se siente liberada de pesares y la alegría alborota la sangre y el cerebro.

El alcohol provoca sinceridad espontánea, demasiada en ocasiones, de las que luego nos arrepentimos. Porque estamos borrachos, claro, y no sabemos qué decimos; así que lo mejor es ser sincera sin estar borracha, así seremos conscientes de lo que contamos. El alcohol nos excita y nos convertimos en seres impulsivos y felices, capaces de las mayores y mejores locuras, como recorrer kilómetros sólo para ir a contar sus lunares, como dice una canción. El alcohol nos desinhibe y disminuyen nuestros temores y ansiedades. Y como nos altera el juicio, nos da igual acabar llorando cuando sus efectos hayan acabado.

Y yo, en ocasiones, me pregunto si me habré caído en una cuba de vino cuando era pequeña, así como Obélix se cayó en la marmita.

Porque si no, no me lo explico.

12 Decembro 2011 at 15:59 4 comentarios

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Alex Ross, "El ruido eterno", Seix Barral
Daoud Hari, "El traductor", ed. Tendencias.